Podemos encontrar cactus desde los 56° de latitud norte, Canadá, hasta los 52°
de latitud sur, Patagonia. Son muy abundantes las
especies de cactus y sus formas son muy variadas. En las zonas desérticas
de México y Estados Unidos se encuentra el mayor número de especies, seguido por
las zonas secas del interior y norte de Brasil. En los
últimos años, abundan los descubrimientos de nuevas especies en Brasil,
Argentina y regiones andinas.
Los cactus americanos genios de la Adaptación.
La Opuntia polyacantha, de tipo chumbera,
habita zonas montañosas de Canadá y norte de Estados Unidos. Soporta
otoños y primaveras lluviosos con frío y nieve en invierno, altitudes de
hasta 2.700 m., con un clima parecido al de zonas alpinas europeas.
En los desiertos de Arizona, podríamos destacar los Saguaros, Carnegiea
gigantea, cactus columnares de hasta 15 m de altura y un
peso estimado superior a las 15 toneladas, auténticos depósitos vivientes de
agua, con una función importantísima dentro de su ecosistema.
Pueden resistir con una cierta holgura épocas de sequía de 2 o más años.
Estudios universitarios han determinado que las raíces de un Saguaro, de unos
200 años de edad, se extendían, a una profundidad de entre 30-60 cm, por un área
superior a los 22.500 m2.
En México, en zonas áridas de San Luis Potosí, vegetan varias especies de
Turbinicarpus. Son pequeñas plantitas semiesféricas, con una gruesa
raíz napiforme que les sirve de reserva de agua y nutrientes.
A pesar de su pequeño tamaño, unos 6 cm de diámetro cuando muy
adultos, han llegado a soportar hasta 6 años
ininterrumpidos sin una gota de agua. Para ello, su raíz se contrae por la
escasez de agua y en un efecto de "acordeón" llega, literalmente, a enterrar al
cactus que queda cubierto por polvo y arena. Con la llegada de
lluvias, la raíz absobe agua y recupera el volumen perdido y como si fuera
un muelle impulsa la planta al exterior que rápidamente florece.
Como detalle curioso, la capacidad de germinación de las semillas de
Turbinicarpus es superior a 7 años. Las temperaturas en que se
desenvuelven en el verano pueden llegar a oscilar entre los 58-62° diurnos y
0-4° nocturnos.
En las selvas centroamericanas de Ecuador, viven un gran número de especies de
cactus epifíticos. Algunos son trepadores con largos tallos de
raíces aéreas que se apoyan en ramas de árboles en busca de la luz. En
este caso, las temperaturas oscilan entre los 32-38° de máxima
y 16-20° de mínima. Se encuentran permanentemente con una humedad
contínua y lluvias a lo largo de todo el año.
En el trópico de Brasil se ha descubierto alguna especie de Discocactus
que vegetaba cerca de arroyos. Soportan un clima tremendamente húmedo y
pasan más de tres meses al año sumergidos en agua por las inundaciones que
provoca la temporada de lluvias. Las temperaturas son prácticamente
estables a lo largo de todo el año, entre 18-32°.
En los altos valles andinos, a alturas de hasta 4.700 m, habitan ciertos
Tephrocactus, Oreocereus y Haageocereus. Es un
clima frío e inhóspito, con terrenos completamente áridos donde estos
cactus llegan a soportar hasta -16° bajo cero. Los
Tephrocactus, por ejemplo, pequeñas matas de unos 30 cm de altura, son
sepultados por la nieve al inicio del invierno y así continúan hasta el
deshielo primaveral.
Para terminar con esta corta descripción, la Opuntia australis, que en el
extremo sur de Argentina sobrevive en zonas áridas muy frías, con vientos
constantes abrasivos y soportando unos grados de salinidad letales para la
mayoría del mundo vegetal.