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  CACTUS - GUÍA DE CULTIVO  

 VII   NO EXISTE ABSORCIÓN DE AGUA.

                                   Si el cactus tiene un tamaño manejable o es accesible, hay que arrancarlo y verificar el estado del cuello y raíces. También nos fijaremos en la posible existencia de  alguna plaga, como cochinilla algodonosa que esté destruyendo el sistema radical.

                                    Eliminaremos todas las raíces hasta casi llegar a la base  del cactus.  Si no tenemos  claro que  el cuello de la planta  esté sano, tendremos que  cortar el cactus como si fuera un esqueje hasta que encontremos una zona libre de manchas y con buen aspecto. Verificar que el corte no tiene decoloraciones raras o manchas oscuras en algunas zonas; debe tener un aspecto y color uniforme.

                                    Tanto si hemos podado las raíces como si hemos tenido que cortar parte del tallo, vamos  a  preparar  con  una  cucharadita  de cualquier fungicida  sistémico  mencionado una mezcla muy concentrada con unas cuantas gotas de agua.  A continuación, con un pincel o con el dedo, vamos a “pintar” las heridas en raíces o cuello que hayamos podido provocar. Cuando haya secado la mezcla  nos aseguramos  de que toda la zona afectada está recubierta por el fungicida.

                                    Vamos a dejar la planta secando en una zona con aireación y protegida del sol durante al menos una  semana si  sólo  hemos cortado raíces, o tres semanas si hemos cortado el cuello o tallo del cactus.

                                    Pasado ese tiempo, verificamos que el  corte o heridas parecen  secas, que no hay indicios de que continúe  la pudrición, prepararemos  una nueva mezcla de  substrato con los tres o cuatro primeros cm de la superficie muy drenados con arena o gravilla y depositaremos los cactus globulares simplemente sobre la superficie ejerciendo una ligera presión, o introduciremos los tallos columnares del orden de 3-4 cm en la tierra, fijándolos con una vara o tutor para asegurar la verticalidad.  Es muy importante que los coloquemos en un sitio sombrado y seco.

                                    Al cabo de tres semanas daremos tímidamente nuestro primer riego con Euparen. Quince días más tarde repetiremos el riego también con Euparen y los situaremos ya en una zona soleada, pudiendo iniciar ya un ritmo de riego más normal aunque prudente, sin excesos.  Normalmente, si el  cactus  ha reaccionado, empezaremos a notar ciertas mejorías en  su color, volumen, signos de  crecimiento, etc.  Con síntomas favorables ya podemos adaptarlos de nuevo a nuestra distribución de riego normal.  Si la pudrición continuara hay que repetir el proceso.

                                    Básicamente  nuestro éxito va a depender  de la vitalidad de la planta y de que nuestra poda o corte haya llegado  a una zona sana del cactus.  Por ejemplo, en  un cactus columnar no ahorremos cm de corte en  el tallo y asegurémonos de que el tejido que vemos al podarlo está sano.  Las pudriciones  que se  desarrollan sin absorción  del agua son  las más peligrosas ya que suelen estar muy extendidas  dentro de los tejidos vasculares del cactus  por  lo  que es difícil aislar zonas sanas.

                                    Cactus con raíces napiformes son los más dados a perder absorción como medio de defensa  para  entorpecer la  propagación del hongo.  Se espesa el parénquima y el circuito de savia circula lentamente o no circula, entorpeciendo el medio de desarrollo de estas enfermedades y paralizando la actividad de la planta.

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