Tenemos a nuestra disposición, en cualquier
garden o vivero, gran cantidad de diferentes substratos, turbas, mantillos,
etc. Con la mayoría de ellos un cactus se sentiría como en un restaurante de
cinco tenedores. Esta vez tendremos que pensar en la dieta que vamos a hacer
seguir a nuestras plantas. Si nos viéramos obligados a comer una fabada y
pierna de cordero por la mañana, unos callos con garbanzos por la noche y
además lo regáramos todo con unos buenos vinos y algún licor digestivo
mientras tomamos un pedacito de tarta de chocolate, desde luego que no podríamos
decir que estamos mal alimentados. Si seguimos con esa dieta una temporada,
veríamos enseguida que acumulamos colesterol, ganamos peso, malas digestiones,
tensión alta, y, en definitiva, que todo un cúmulo de enfermedades asociadas,
tarde o temprano, harían su aparición (pero que nos quiten lo bailado).
En resumen, es importantísimo elegir una buena tierra de cultivo que asegure el
buen estado sanitario de nuestros cactus.
¿En qué terrenos viven los cactus?
Dentro de la tremenda variedad de
ecosistemas americanos, dejando a un lado los cactus selváticos epifíticos y
otras excepciones, podemos generalizar los siguientes puntos en los que gran
parte de los cactus coinciden:
1/ La mayoría vegeta en terrenos con un PH ácido.
2/ La escasez de lluvias y la porosidad del suelo hacen que el drenaje del
agua sea excelente y no existan bolsas o retenciones de la misma.
3/ Esterilidad y poca actividad microbiana y bacteriológica dada la ausencia de
estiércoles o materia vegetal orgánica en descomposición en el substrato.
4/ Como consecuencia, la presencia de sustancias nutritivas, como es el
nitrógeno, es muy pobre.
Partiendo de esas premisas, he intentado en vano encontrar la tierra o mezcla
milagrosa que me permitiera tener mi colección en perfecto estado. Cambié de
tipo de substrato por lo menos cinco veces, trabajando como un negro para
transplantar mis cactus. En fin, una frustración: A veces crecían bien pero no
florecían; cambiaba de tierra y entonces sí florecían pero tenía pudriciones en
invierno y primavera; cambiaba de nuevo y entonces, sencillamente no crecían
pero sí florecían; y etc., etc.
He realizado decenas de pruebas de substrato sistemáticamente en nuestro
invernadero con el mismo decepcionante resultado. Es más; algunas fueron
desastrosas. Tener a mi disposición un invernadero de 2.000 m2, toda la gama de
artilugios para cultivo profesional, insecticidas, abonos, turbas, mantillos y
demás, no me servía para nada. La tremenda variedad de medios en que vegetan
los cactus no ayuda para nada a la hora de definir un substrato estándar para su
cultivo.