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  CACTUS - GUÍA DE CULTIVO  

 IX  EL TERRENO DE PLANTACIÓN.

Introducción

                                    Si continuáramos  con  la  Adaptación  como filosofía, podríamos  suponer que gracias al empleo de fungicidas hemos vacunado o prevenido las enfermedades más  corrientes de nuestros cactus.  A continuación tenemos el dilema de cómo alimentarlos.

                                   Tenemos a nuestra disposición, en cualquier garden o vivero, gran  cantidad de diferentes  substratos, turbas, mantillos, etc.  Con la  mayoría de ellos  un cactus se  sentiría como en un restaurante de cinco tenedores.  Esta vez tendremos que pensar en la dieta que vamos a hacer seguir a nuestras plantas.  Si nos viéramos  obligados a comer una fabada y pierna de cordero por la mañana, unos  callos con  garbanzos por  la noche y además lo  regáramos  todo  con unos buenos  vinos  y  algún  licor  digestivo mientras tomamos un pedacito de tarta de chocolate, desde luego que no podríamos decir que estamos mal alimentados.  Si seguimos con esa dieta una temporada, veríamos enseguida que acumulamos colesterol, ganamos peso, malas digestiones, tensión alta, y, en definitiva, que todo  un cúmulo  de enfermedades asociadas, tarde o temprano, harían su aparición (pero que nos quiten lo bailado).

                                    En resumen, es importantísimo elegir una buena tierra de cultivo que asegure el buen estado sanitario de nuestros cactus.

 

  ¿En qué terrenos viven los cactus?

                                    Dentro de la tremenda variedad de ecosistemas americanos, dejando a un lado los cactus selváticos epifíticos y otras excepciones, podemos generalizar los siguientes puntos en los que gran parte de los cactus coinciden:

                                    1/  La mayoría vegeta en terrenos con un PH ácido.

                                    2/  La escasez  de lluvias  y la porosidad del suelo hacen que el drenaje del agua sea excelente y no existan bolsas o retenciones de la misma.

                                    3/  Esterilidad y poca actividad microbiana y bacteriológica dada la ausencia de estiércoles o materia vegetal orgánica en descomposición en el substrato.

                                     4/  Como consecuencia, la presencia de sustancias nutritivas, como es el nitrógeno, es muy pobre.

                                    Partiendo de esas premisas, he intentado en vano encontrar la tierra o mezcla milagrosa que me permitiera tener mi colección en perfecto estado.  Cambié de tipo de substrato por lo menos cinco veces, trabajando como un negro para transplantar mis cactus.  En fin, una frustración: A veces crecían bien pero no florecían; cambiaba de tierra y entonces sí florecían pero tenía pudriciones en invierno y primavera; cambiaba de nuevo y entonces, sencillamente no crecían pero sí florecían; y etc., etc.

                                    He realizado decenas de pruebas de substrato sistemáticamente en nuestro invernadero con el mismo decepcionante resultado.  Es más; algunas fueron desastrosas.  Tener a mi disposición un invernadero de 2.000 m2, toda la gama de artilugios para cultivo profesional, insecticidas, abonos, turbas, mantillos y demás, no me servía para nada.  La tremenda variedad de medios en que vegetan los cactus no ayuda para nada a la hora de definir un substrato estándar para su cultivo.

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