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  CACTUS - GUÍA DE CULTIVO  

 XII  LAS PLAGAS.

Apertura de un complejo residencial exótico en tu jardín.

                                    “Se comunica, a todos los insectos, bichos, plagas y bestezuelas en general, la apertura  de un complejo  residencial en el jardín de la esquina.  Cabe destacar, entre sus amplias instalaciones, un gran número de restaurantes exóticos donde poder degustar desde típicos platos de origen americano hasta  originales  delicias  de cocina africana.  Sus instalaciones subterráneas son  excelentes para cualquier  tipo de vivienda.  Por otro  lado, el complejo  cuenta con granjas, varias clínicas de maternidad y el sofisticado sistema de seguridad, “Cuidado que Pincho”, importado directamente de U.SA., para impedir el acceso a la urbanización a indeseables.  Estáis todos invitados  a la inauguración el próximo viernes noche.  Para recabar más información, acudid a la maceta 37, subterráneo 2, “Villa Cochinilla” para visita de las instalaciones piloto.”

 Un colono en apuros.

                                    Una vez tengamos a nuestro cactus turista instalado en su maceta o en el jardín, nuestra planta se ha convertido  en un colono vegetal en tierras extrañas.  Tiene la comida asegurada, ya que el substrato es rico en nutrientes, una cierta protección ante enfermedades que nosotros  le  proporcionamos con fungicidas, y toda  una serie de plagas enemigas, algunas completamente nuevas para él, a las que debe adaptarse para sobrevivir.

                                    No olvidemos que el principal problema no son las plagas en sí mismas, sino las heridas que éstas producen que pueden infectarse, atraer hongos y provocar una pudrición.

                                    Naturalmente, nuestro cactus no estará pasivo sintiendo como seres desconocidos le atacan y empleará  todo tipo de recursos y artimañas para protegerse de las plagas.  De hecho, un cactus adulto, como  un Cereus de  dos metros, se las  apaña bastante bien sólo.  Al igual que  hemos  hecho empleando  fungicidas, ahora debemos ayudarle  un poco para su proceso de adaptación con el empleo de algún insecticida.

                                    Tampoco hay que olvidar  que nuestro colono va a entablar alianzas amistosas con insectos españoles benéficos, depredadores  especializados  de los bichos que intentan amargarle la existencia.

                                    En general, el terreno de plantación de los cactus reúne grandes ventajas para la instalación de plagas:  Es poroso, con buena aireación y, debido  a  los controles de riego, no hay graves peligros de inundaciones ni retenciones de agua por el drenaje.

                                    Vamos a exponer algunas anécdotas, absolutamente ciertas, de las reacciones naturales que pueden suceder  en un jardín  de cactus intruso en la  Naturaleza  circundante.  No mencionaré a mi perro, que cuando  era cachorro  arrancaba  mis cactus  esféricos  para jugar al “cactuscesto”, ni de  un  gato bastante cabroncete que  teníamos, Rodolfo, que sistemáticamente  mordía los Peyotes que  tenía en mi  colección y que  murió relativamente joven, quizás de  una  sobredosis. (Era un golfo que dejó descendencia por todo el barrio).

El caso de los Echinocactus grusonii descabezados.

                                    Un amigo mío, importante  productor  de cactus  en Mallorca, tenía  un  campo dedicado al cultivo al aire libre de Echinocactus grusonii.  Todo funcionaba bien, pero observaba que, siempre durante el verano, algunos de los ejemplares eran atacados y resultaban con el ápice totalmente comido.  Dada la densidad de espinas de los echinocactus, descartó que fueran  atacados por  pájaros y pensó  que eran ratas  las causantes del desaguisado.  Repartió raticidas por la zona, pero los ataques continuaban esporádicamente.

                                    Por fin, durante un verano  especialmente seco, sin  una gota  de agua caída en unos meses, el  ataque fue tremendo  afectando a cientos  de ejemplares.  No hubo  más remedio que hacer guardias nocturnas para descubrir qué estaba pasando.

                                    Rápidamente se identificó a los causantes.  Eran... ¡Conejos!.  Conejos faquires, masoquistas muertos de sed  que trepaban sobre las  espinas del cactus, arrancaban como podían las espinas del ápice  del cactus y, en  difícil equilibrio, devoraban  lo que podían.  Los cactus atacados, con  alguna baja, sacaron brotes  a partir de las  heridas y, hoy día, han formado unos grupos realmente preciosos, siendo imposible imaginar que algún conejo tenga algo que ver.

Controlando la existencia de hormigas.

                                    Cuando alguien  me pregunta qué plaga  considero más peligrosa, respondo inmediatamente que las hormigas.  De acuerdo, las hormigas no se comen a los cactus pero:

                                     1/  Las melazas que segregan  algunos hongos  les gustan, por lo  que contribuyen a expandir los hongos por doquier.  También, por contacto sobre una planta enferma, pueden contagiar cactus sanos.

                                   2/  Algunas especies de  hormigas son expertas  granjeras, especializadas en la reproducción de pulgones y cochinillas.

                                    Normalmente, el hormiguero principal está instalado en plena tierra.  Desde allí se inicia el traslado de jóvenes cochinillas y pulgones que van siendo depositadas cuidadosamente en las raíces de los cactus. Este proceso es mucho más visible cuando los cactus están plantados en macetas.

                                    La asociación funciona muy bien ya que las cochinillas llevan una vida muy plácida, trasladadas en taxi por las hormigas de un restaurante a otro y protegidas de enemigos por éstas mismas.  A cambio segregan una sustancia azucarada por la que las hormigas se pirran literalmente.  Caso de que suceda cualquier cataclismo, van a ser rescatadas rápidamente a lugar seguro por una columna de afanosas hormigas.

                                    En una de nuestras mesas de cultivo en invernadero, descubrimos un hormiguero situado a unos 20m en plena tierra;  desde allí salía una columna todas las mañanas que escalaba hasta la mesa e iniciaba un recorrido metódico de unas 100 macetas.  Se introducían por debajo, por los agujeros de drenaje, y así continuaban de una maceta a otra.  Nos extrañó ya que siempre eran las mismas macetas y desenmacetamos unos cuantos cactus que recibían visitas.  No descubrimos ningún hormiguero, pero todas las macetas tenían cochinilla algodonosa.  Posteriormente hemos  podido observar  como existía un trasiego  de bebés de cochinilla desde y hacia el hormiguero principal, transportadas con mimosos cuidados entre las mandíbulas de sus dueñas.

                                    Podemos afirmar que ese hormiguero tenía más de cien granjas repartidas a lo largo de sólo una mesa.  Por tanto, evitemos las hormigas siempre que sea posible.  Cualquier insecticida de los que recomendamos más adelante es válido ya que las hormigas son muy sensibles a los pesticidas.  De todas formas, es relativamente sencillo mantener una colección en macetas libre de hormigas, pero en un jardín de cactus eso es una utopía.

Las cochinillas o la pesadilla de un coleccionista.

                                    Todos los cactus americanos, los adaptados en Europa, Australia, África, cualquiera que sea el punto donde se encuentren, conviven con cientos de especies distintas de las llamadas cochinillas.  Son pequeños insectos chupadores de  savia que clavan  su pico en la raíz o cuerpo del cactus para alimentarse.

                                    En este caso nuestros colonos sí que tienen información genética sobre lo que son las cochinillas  aunque no se  imaginaban la  diversidad de especies que  tenemos en España.  Insistimos en que las  cochinillas rara vez acaban con un cactus; normalmente son los hongos los que acaban el trabajo introduciéndose a través de las heridas.

                                    La incidencia de la cochinilla es tal que podemos suponer que si tenemos diez cactus y hay dos en los que se retrasa el crecimiento en Primavera, éstos están atacados por cochinilla.  Es también una pesadilla para los productores: nunca hemos podido decir que nuestros cactus están libres de cochinillas.  Hemos optado por mantener a raya a estos insectos mediante riegos preventivos / curativos con pesticidas y nos conformamos con evitar grandes proliferaciones.  Desde que empezamos el ataque sistemático a las hormigas hemos logrado reducir bastante la incidencia de cochinillas aunque, con los intercambios comerciales con otros productores y el trasiego de plantas que realiza un invernadero, sabemos que nunca lograremos erradicarlas por completo.

                                    Los consejos relativos a la eliminación de la cochinilla mediante la poda de las raíces, su inmersión en un potente insecticida, etc., nos parecen contraproducentes.  Aunque los transplantemos a  nueva tierra, es  simplemente cuestión de tiempo  el que la plaga haga su aparición de nuevo.  Lo importante es que consideremos a esos insectos como parte del Ciclo Natural de los  cactus, sepamos de  su existencia y efectuemos tratamientos  para evitar una proliferación excesiva.

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