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  CACTUS - GUÍA DE CULTIVO  

XV  TRATANDO LAS PLAGAS II.

Tratamiento contra caracoles y babosas.

                                     No podríamos definir a los caracoles y babosas como una plaga en sí, pero producen  graves  heridas  deformantes  a  los  cactus, con  el  peligro  que  conlleva  de  una  posible aparición de hongos.  ¿Cómo consigue  un caracol comer  un buen trozo de un  cactus que está totalmente recubierto de espinas?...  Muy sencillo, (para un caracol, por supuesto):  Los caracoles no tienen boca y usan su estómago directamente para deglutir.  Es decir, se paran sobre una zona del cactus, sacan de la  concha su estómago que empieza  inmediatamente a  segregar ácidos.  Estos ácidos son capaces de disolver areolas o espinas, de manera que llega con una cierta facilidad al cuerpo de la planta donde se suele dar un buen banquete.

                                                El tratamiento, sin  embargo, es  muy sencillo.  Hay que comprar una bolsa de cebos para caracoles y esparcirlos sobre el terreno.  El producto activo se llama Metaldehido y se encuentra  en el 99% de  los productos anti-limacos.  Ya que  la materia activa es la misma, compremos el que resulte más barato.  Es más efectivo si lo echamos después de un día lluvioso, o si regamos un poco por la noche después de la aplicación.

La mosca Sciara.

                                    También llamada "mosca de la tristeza", es una inofensiva mosquita de algunos milímetros, con forma triangular, que se puede encontrar pululando por semilleros de cactáceas.  El problema son las pequeñas larvas de esta mosca, de tan sólo 3 o 4 mm, muy delgadas y semi-transparentes, en las que tan sólo resaltan unos puntos negros en la cabeza.

                                             Estas larvas  son el azote de las plántulas  de cactus.  Se introducen por la fina raicilla del cactus que acaba de nacer, llega a su interior y lo devora todo, quedando el cactus totalmente vaciado con un pellejo seco.

                                           Normalmente las  encontramos sólo en  semilleros ya que necesitan una humedad bastante alta.  Es raro encontrarla en plantas al exterior, y sus daños son sólo graves en plántulas que tienen sistemas radiculares muy débiles.  Si estamos haciendo algún semillero, es  conveniente regar con Basudin a la dosis de 1,5 cm³ cada 15 días durante los tres primeros meses de existencia del cactus.

 La “mosca blanca”.

                                    Se denominan así a ciertos insectos Aleuróridos, de tan sólo algunos milímetros, con forma triangular y un color blanco.

                                    No atacan a los cactus aunque sí a algunas plantas crasas.  Si queremos acabar con su presencia, debemos comprar algún insecticida específico. Desgraciadamente, es una plaga de difícil erradicación dada su tremenda dispersión en la Naturaleza.

Tratamiento contra nematodos.

                                    Son gusanos microscópicos nematelmintos. Carecen de estómago y se alimentan directamente de la savia en las plantas o sangre del huésped en los animales.  A ellos se debe, por ejemplo, la triquinosis del cerdo o ciertos quistes que padecen nuestros perros.

                                             No suelen atacar plantas en maceta, aunque son frecuentes en jardines  de cactus plantados en plena tierra.  Habitan en las raíces y se detectan porque producen unas nudosidades, a veces como bolitas esféricas, en las raíces de los cactus  que lucen débiles y poco ramificadas.  Se pueden tratar con insecticidas específicos, nematicidas, siempre con prudencia ya que se trata de  pesticidas muy fuertes que sólo debería  emplearse con personal especializado.  Uno de los insecticidas más civilizados podría ser Nemacur de Bayer, por riego, nunca pulverizado, a una dosis de 2 cm³ por litro.

Virus, bacterias y microbios.

                                    El primer problema que tenemos si nos enfrentamos a estos microorganismos es que los síntomas pueden ser achacables a cualquier otra enfermedad.  Es necesario analizar los tejidos del cactus  para estar seguros  de que nos enfrentamos  a un ataque de virus, por ejemplo.  Tan sólo algunas bacteriosis del género Xanthonella pueden ser diagnosticadas en grandes cereus o euphorbias.  Atacan la zona superficial de la epidermis de la planta que va siendo poco a poco infestada, creando una especie de corteza blanda de color marrón.  En un momento dado, a veces después de varios años, la bacteriosis se extiende hacia los vasos conductores de savia y la planta decae rápidamente.

                                            Como tratamiento, hemos  usado alguna  vez el antibiótico Clamoxyl  500mg, inyectándolo unos 20 cm por encima de  la base del cactus directamente al centro del  tronco, 12 inyecciones, una por semana.  No obstante, los tratamientos con penicilinas no han dado resultados significativos y, casi siempre, virus y bacterias han vencido.

Los pulgones y hormigas.

                                    Los tratamos juntos ya que son grandes socios.  Ambos son muy sensibles a los insecticidas por lo que  podemos usar cualquiera que  contenga Malation, es un insecticida suave, pulverizando a la dosis de 3 cm³ / L sobre la planta.  Los pulgones sólo atacan ocasionalmente las flores o las partes de crecimiento reciente de los cactus.

                                    Sin embargo, es interesante, si localizamos un hormiguero, regar con una mezcla de insecticida la maceta o zona en la que esté instalada la colonia.  Una colección libre de hormigas es un síntoma excelente de sanidad en las plantas.

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