|
XVI INFLUENCIA DE LA LUZ.
Generalidades.
Es común pensar que a los cactus
les gusta la luz solar directa, lo cual es cierto sólo en parte. La gran
mayoría de cactus pasan, al menos, sus primeros años jóvenes al abrigo de
hierbas o matojos que los protegen de la insolación directa. Algunos estudios
indican que, entre dos millones de semillas de Saguaro en el desierto de
Arizona, tan sólo una decena será capaz de prosperar con la llegada de las
lluvias, siempre y cuando tengan la suerte de germinar al resguardo de la
sombra de algún arbusto. Las posibilidades de que una semilla de cactus
prospere a pleno sol son mínimas.
También
existen cientos de especies que viven en estepas y praderas junto con arbustos y
hierbas que les proporcionan sombra durante toda su existencia. Por no hablar
de los cactus epifíticos selváticos que crecen permanentemente en situación
más o menos umbría, al abrigo de grandes árboles y que, casi siempre,
prefieren enclaves localizados a la sombra.
Desde un
punto de vista de pura Adaptación al cultivo en España podríamos llegar a ésta
conclusión contradictoria: Sólo algunos cactus prefieren vegetar a pleno sol ya
que la gran mayoría crecen mejor en semi-sombra. Si le preguntamos a un
Echinocactus solitario del desierto de Sonora en un día caluroso, con la arena a
60°, que cómo le va la vida y si le gustaría tener algo de sombra, imagino que
va a responder que las está pasando canutas y que si la pregunta es una broma.
Para
adaptar nuestros cactus a nuestro ambiente, vamos a prestar atención
particularmente a los 2 - 3 primeros años de vida del cactus, procurando
que discurran en una situación que no sea soleada en exceso. Tendremos que
aclimatarlos también a la luz directa si hemos realizado la compra en un
invernadero sombreado.
Luz intensa en
cultivo. 1-
Crecimiento lento.
2-
Floración rica.
3-
Espinosidad fuerte.
4-
Lanosidad densa.
5-
Epidermis dura.
6-
Potencia defensas
naturales.
7- Buena
cicatrización heridas.
8-
Temperaturas altas.
Cuando
creamos que un cactus ya está suficientemente adaptado, podemos ponerlo a
vegetar a pleno sol. Tendrá una espinosidad y colores intensos, florecerá
con profusión y, sobre todo, creará fuertes defensas ante los hongos y
plagas.
Luz escasa en
cultivo. 1-
Crecimiento rápido.
2-
Floración débil.
3-
Espinosidad pobre.
4-
Poca lanosidad.
5-
Epidermis más blanda.
6-
Menos defensas naturales.
7-
Mala cicatrización heridas.
8-
Temperaturas más
bajas.
Muchos
cactus toman en primavera un color rojizo debido a que la incidencia de los
rayos de sol es oblicua y a que la intensidad diaria de luz aumenta
rápidamente en nuestras latitudes. Ese color se debe a la presencia de un
pigmento, la betacianina, que sirve de protección a la planta. Si vemos que
pasadas unas semanas ese color persiste, podemos mover la planta de sitio a
un lugar que sea más sombreado.
Como
dato curioso, adaptemos muy bien a los Echinocactus grusonii que tienden a
quemarse con facilidad aunque tengan un buen tamaño.
|