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  CACTUS - GUÍA DE CULTIVO  

XVII  LA TEMPERATURA EN LOS CACTUS.

Variabilidad climática en América.

                            Como siempre que se habla de factores de cultivo de cactus, es casi imposible definir una guía a seguir dada la gran diversidad de variables y diferencias ambientales que existen en sus lugares de origen.  Por supuesto, si hablamos de temperaturas nos sucede lo mismo.

                                    Por un lado podemos encuadrar a los cactus que habitan regiones más o menos cálidas, con  climas Subtropicales o Tropicales como Río de Janeiro, California o Cuba, con temperaturas suaves a lo largo de todo el año, con medias entre 18-24º con mínimas entre 12-16º.  Si descartamos  los epifíticos de  selvas ecuatoriales, descubrimos  que son relativamente  pocos los cactus que vegetan con temperaturas privilegiadas.

                                    Efectivamente, son mayoría los que viven en desiertos, fríos y cálidos, en vastas zonas de estepa y praderas, en llanuras  con clima Continental y, finalmente, en regiones de baja y alta montaña en  condiciones durísimas.  De todo lo anteriormente dicho, se puede pensar que los cactus son unos fenómenos de adaptación  a las temperaturas  y que pueden  aclimatarse  sin problemas a su cultivo en España.  Estamos convencidos de que es así, pero...

La Adaptación como Filosofía.

                              Tenemos un sólo problema grave para que nuestros turistas vegetales aguanten unos grados bajo cero, cosa  bastante común  en España:  En sus lugares de  origen, la época de lluvias coincide con la primavera-verano, temperaturas  altas, y las sequías se  dan sobre todo en otoño-invierno, temperaturas  bajas.  En nuestro  clima sucede lo  contrario ya  que los inviernos suelen ser lluviosos y los veranos secos.

                                    Para que comprendamos mejor la importancia de la temperatura, debemos pensar que ésta constituye el reloj biológico del cactus.  En primavera le  despierta para iniciar el crecimiento y, con la ayuda de  alguna lluvia, florecer.  En verano lo activa  al máximo para crecer y engrosar para aumentar las reservas de agua.  La paulatina disminución de  temperatura en otoño le avisa de la necesidad de endurecer su epidermis, desarrollar nuevas espinas protectoras y cesar totalmente  la actividad  de crecimiento.  Ante la llegada de bajas temperaturas, muchos cactus evacuan agua a través de sus raíces para espesar la savia y lograr una mayor resistencia general de sus células ante las heladas. Cuando llega  el invierno, el cactus se  encuentra preparado para soportar las inclemencias meteorológicas en un estado de letargo o reposo total.

                                   Ese período de reposo es vital para los cactus y muchas plantas crasas.  Es normal  pensar que  el reposo viene inducido por  la falta de agua; sin embargo es mucho más importante el efecto del descenso de temperatura en el cese de actividad de la planta.  Por ejemplo, podemos activar un cactus y lograr un crecimiento o floración en condiciones de sequía o en una situación de  casi oscuridad si controlamos las  temperaturas.  Con una temperatura de 0º, todos nuestros esfuerzos serán inútiles ya que el cactus seguirá en reposo.

                                  Dependiendo de su lugar de origen, el reloj biológico marca unas pautas termométricas distintas para el cese o inicio de actividad.  Para un cactus  del desierto  de Arizona, la época de crecimiento máximo se desarrolla con temperaturas de 15-35º como máxima y mínima; sin embargo, un cactus de origen de montaña andina puede tener el máximo vigor con temperaturas de 7-25º lo que puede provocar crecimientos inesperados en nuestras latitudes en meses como Noviembre, Diciembre o Febrero.

                                  Ese tipo de crecimiento puede ser dañino ya que nos encontramos en meses húmedos con la posibilidad de que cualquier pequeña helada o descenso brusco de temperatura afecte a las zonas tiernas del cactus y este resulte dañado.

                                  Vamos a intentar crear unas pautas de cultivo que nos permitan "engañar" al cactus e ir acostumbrándole a que inicie el crecimiento en los períodos más favorables en nuestras latitudes.  Los cactus ya adultos y, sobre todo, los plantados en plena tierra, suelen haberse adaptado a nuestras temperaturas y crecen, literalmente, cuando les da la gana, dejando, como casi siempre, sorprendidos a sus dueños.

 

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