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XVIII LOS PERÍODOS DE REPOSO.
Las épocas de reposo.
El calendario anual de un cactus español se inicia en Primavera, cuando se
forman los capullos en Febrero-Marzo y comienzan los primeros signos de
actividad, las floraciones, la absorción de agua y el crecimiento subterráneo de
la raíz. La vitalidad debe ir en aumento durante Abril, Mayo y Junio. En los
meses de Julio y Agosto se produce un reposo estacional provocado por las altas
temperaturas de nuestros veranos. En el mes de Septiembre la actividad es
máxima y ésta irá decreciendo paulatinamente en Octubre. El período de reposo
vital vendría a ser desde finales de Noviembre hasta finales de Febrero.
Factores que inducen reposo:
Altas/bajas temperaturas.
Escasez de agua.
Enfermedades y heridas.
Factor Ph.
El reposo durante el verano.
En los meses de Mayo-Junio, las
temperaturas son suaves y en constante alza día a día. Las horas de luz se
alargan con rapidez y nuestros cactus disfrutan de una época de lujo para
crecer. Con la llegada de Julio y la canícula veraniega, las mínimas empiezan a
sobrepasar los 20º y las máximas los 35º a la sombra, que pueden llegar
fácilmente a los 45-50º de temperatura en tierra.
La información genética podría hacer pensar a un Gymnocalycium: “Se acerca una
época de temperaturas altísimas. Voy a hacer saltar todas mis alarmas y entrar
en reposo. Espero que pueda contarlo”. En efecto, un Gymnocalycium es un
cactus, principalmente de las estepas argentinas, que vegeta normalmente al
abrigo de alguna hierba y al que una temperatura de 45º le puede parecer el
récord del siglo, lo que hace que el cactus se prepare para lo peor: Una época
de sequía y de calores intensos. Recordemos que el principal factor de
crecimiento son las temperaturas por lo que, aunque reguemos abundantemente los
cactus, no notaremos signos especiales de crecimiento hasta que lleguen unos
días con temperaturas más frescas. Este reposo es estacional ya que existe
absorción de agua y el simple caso de un par de días nublados que permitan una
bajada de temperaturas vuelve a activar el cactus. Dependiendo de las
temperaturas de origen del cactus, estos períodos de reposo serán más o menos
largos.
Por último recordar que no debemos abonar los cactus con temperaturas muy altas
ya que se perturban los descansos y se pueden producir quemaduras por exceso de
sales en tierra. De la misma forma, no es aconsejable el empleo de insecticidas
sistémicos de no ser por causas de fuerza mayor porque pueden provocar
fitotoxicidad ya que la pérdida y absorción de agua desde la raíz está en su
máximo momento.
El reposo
anual.
Los períodos de descanso de actividad
vegetativa de los cactus vienen marcados por la necesidad de hacer frente a
situaciones hostiles, principalmente climatológicas. Se piensa que con la
evolución, esa función de protección se ha convertido en algo mucho más
sofisticado.
En cactus jóvenes, nacidos en semilleros, se puede forzar el crecimiento
continuo de un cactus durante un año sin que se presenten grandes problemas.
Una plántula de cactus no tiene grandes diferencias con una plántula de judía
cuando nace. A partir de los tres meses empiezan a hacerse cada vez más
evidentes las características de las cactáceas y, precisamente, una de las más
importantes es el período de reposo anual.
¿Qué cambios fisiológicos suceden durante
el reposo?
El período de cese de actividad anual
se produce después de los meses favorables de crecimiento. Se supone que el
cactus ha desarrollado su tamaño y que llega a este momento con agua y reservas
suficientes para poder pasar su letargo sin problemas de escasez.
Para empezar, irá perdiendo paulatinamente las raíces que había desarrollado
para la absorción de agua y nutrientes que no le serán necesarias para su
reposo. Su principal preocupación es ahorrar energías y tan sólo conservará
intacto el sistema principal de raíces de fijación al suelo y la trama de raíces
gruesas desde donde, al año siguiente, desarrollará las nuevas raíces de
absorción. Esto explica por qué cuando transplantamos un cactus nos encontramos
siempre con una red de pequeñas raíces secas muertas que son el resultado de
estos períodos de reposo.
Las zonas nuevas del cactus, que se han desarrollado durante el crecimiento, se
endurecen, la epidermis toma la coloración normal y las espinas engrosan y se
afirman. La resistencia ante las enfermedades, plagas, heladas, granizadas, y
fenómenos adversos se multiplica.
Durante el reposo los cactus no absorben agua y, muchas veces, con temperaturas
bajas, la evacuan. Esto motiva que, poco a poco, a medida que aumenta la
pérdida de agua, se detiene la circulación de la savia. Con este proceso, la
concentración acuosa en las células del cactus se hace más densa afectando a su
citoplasma, lo que motiva una mayor resistencia a las heladas. Por ejemplo, si
introducimos en el congelador una bandeja con agua para hacer cubitos de hielo,
en unas tres horas (por supuesto depende de la nevera) podrían estar más o menos
formados. Pero si preparamos una mezcla más densa, leche con cacao y azúcar
disuelto para hacer un helado de chocolate, observamos que a las tres horas no
hay todavía signos de congelación intensa y nuestro helado está aún blando y
esponjoso. Es decir, cuanto más denso es un líquido, más tiempo y temperaturas
más bajas son necesarios para su congelación. Por supuesto, podemos afirmar que
conseguir una buena resistencia a las heladas es un objetivo básico para llevar
a buen término la adaptación de nuestras plantas.
Muchos cactus desarrollan sus flores sobre las nuevas areolas crecidas durante
la época cálida. El reposo y el frío son esenciales para la maduración de las
areolas. Temperaturas mínimas en invierno superiores a 10º pueden llegar a
inhibir las floraciones en ciertas especies.
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