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XIX OTROS TIPOS DE REPOSO.
El reposo de autodefensa.
También los reposos constituyen uno de los mejores trucos que tiene un cactus
para asegurar su supervivencia si se siente amenazado. Vamos a ver algunas
situaciones que pueden provocarlo:
Excesos de abonado o empleo de fertilizantes con temperaturas muy altas pueden
provocar concentraciones de sales excesivas en el substrato. El aumento de
sales dentro de la savia provoca un aumento de transpiración que puede provocar
deshidratación y quemaduras en los cactus. ¿Cómo me protejo?. Muy sencillo:
Corto con la absorción de agua, entro en reposo y espero a que unas lluvias o
algunos riegos laven el substrato y arrastren las sales dañinas que me están
envenenando.
Todos los cactus contienen alcaloides. Todos hemos oído hablar del Peyote,
Lophophora williamsii, que contiene la famosa mescalina y 33 alcaloides
diferentes más. Con el reposo el cactus consigue aumentar la densidad de
alcaloides en las células. En casos de ataques continuados de un pájaro
puñetero (No se trata de una especie nueva de pájaro sino que el pájaro es un
puñetero que se dedica a picotear nuestras plantas.) el cactus es capaz de
aumentar la concentración de alcaloides en las zonas afectadas. Caso de que los
ataques pongan en peligro su supervivencia el cactus entrará en reposo total.
Con la fauna española las cosas le van bastante bien y pensamos que los dolores
de estómago y otras molestias disuaden a pájaros, ratones y demás bestezuelas de
comer cactus. En la realidad esto sucede exactamente así. Los alcaloides son
venenosos en concentraciones altas. La paradoja es, en este caso, que nuestros
pájaros no tienen información genética sobre la existencia de los cactus y,
sencillamente, investigan con algunos picotazos si el material es comestible ya
que las formas de algunos cactus les pueden llevar a engaño.
Cuando los ataques de plagas en la raíz como la cochinilla se hacen muy
intensos, una de las formas drásticas de defensa es entrar en reposo total y
dejar secar gran parte del sistema radicular. Esta táctica funciona
parcialmente ya que las colonias de insectos establecidas en esas raíces pueden
morir pero no es así con las que se encuentran radicadas en las raíces de
sujeción o raíces tuberosas que el cactus siempre mantiene ya que le son
vitales.
Ante un fuerte ataque de hongos sucede lo mismo. Espesando la savia y parando
la circulación de la misma dentro del cuerpo de la planta, se consigue
dificultar la expansión del hongo a otras partes de la planta. Tengamos en
cuenta que, si observamos un período de reposo en épocas en que el crecimiento
debiera ser vigoroso, la planta puede estar siendo atacada por alguna plaga o
enfermedad criptogámica.
Por último, tener en cuenta que un suelo alcalino, con nivel de PH superior a 7,
puede hacer que nuestros cactus entren en reposo ya que no les es posible la
absorción normal de agua por exceso de cal u otras sales. En este caso
observaremos, sencillamente, que nuestros cactus no crecen, no hay síntomas de
vigor y van decayendo lentamente, perdiendo volumen poco a poco. Este caso se
da algunas veces cuando plantamos cactus en plena tierra en nuestro jardín.
Muchas veces los constructores aprovechan un desnivel del terreno para
deshacerse de los escombros de obra que después se recubren con una más o menos
ligera capa de tierra que permita el desarrollo de césped, por ejemplo. Si
tenemos la mala suerte de plantar un cactus en esa zona, crecerá normalmente al
principio hasta que sus raíces lleguen a la zona de escombros. Entonces parará
su crecimiento y comenzará un lento declinar a no ser que rectifiquemos el nivel
de PH.
Induciendo nuestros cactus al reposo.
Como ya hemos visto antes, el reposo es vital para el ciclo de un cactus. Si
tenemos nuestros cactus plantados al exterior en plena tierra, podemos,
simplemente, olvidarnos del tema ya que nuestro cactus entrará en reposo de
forma autónoma cuando mejor le parezca. Otra cosa puede suceder a los que
mantienen los cactus en macetas al abrigo del agua, en invernaderos o dentro de
casa. Para ellos van indicadas las siguientes normas:
No usar abonos granulados de descomposición lenta. Muchas veces los abonos
no están totalmente descompuestos cuando llega la época de reposo. Aún con
frío, la descomposición del abono se realiza más lentamente pero sigue
existiendo nitrógeno en el suelo que induce el crecimiento en el cactus. El
resultado de esta actividad anómala en los cactus se traduce en plantas muy
sensibles a las enfermedades, quemaduras producidas por el frío, coloraciones
anómalas e inhibición de las floraciones en primavera.
No reguemos los cactus. Si observamos una excesiva pérdida del volumen de
la planta, podemos efectuar algún ligero riego durante algún día soleado
teniendo en cuenta no dar más de un riego mensual en ningún caso. Cactus
epifíticos y algunas especies tropicales pueden ser regados tímidamente con las
máximas precauciones ya que se trata de especies que pueden ser afectadas por la
pérdida de raíces estacional y que siempre necesitan un mínimo grado de humedad
para conservar el sistema radicular en buen estado.
Es necesario un ambiente frío. Si tenemos los cactus dentro de casa,
deberíamos de sacarlos a una terraza cubierta o guardarlos en una habitación sin
calefacción. Tengamos en cuenta que un cactus sano puede aguantar sin ningún
problema temperaturas de 0º y heladas cortas de hasta -6º o inferiores siempre
que se encuentre en reposo absoluto. Como especies contrarias a esta norma
podemos citar a los géneros Melocactus, Pilosocereus, Micranthocereus, algunas
especies tropicales y cactus epifíticos que sufren quemaduras con temperaturas
inferiores a 2º. En el otro lado de la moneda tenemos a ciertos Tephrocactus y
Oreocereus que pueden llegar a sobrevivir con temperaturas de -20º e
inferiores. Prácticamente casi todos los cactus de desierto frío o alta montaña
resisten en España temperaturas bajo 0º si han sido correctamente inducidos al
reposo.
Ignoremos las condiciones de luz. Si con el fin de resguardar los cactus de
las lluvias o heladas nos viéramos obligados a situarlos en un sitio con luz
escasa, dentro de un garaje por ejemplo, podemos hacerlo tranquilamente.
Durante el reposo invernal las condiciones de luz son indiferentes para los
cactus que podrían ser almacenados incluso en completa oscuridad. Con la
llegada de la primavera y el despertar de la actividad, tendríamos que
adaptarlos a la luz directa del sol poco a poco con el fin de evitar posibles
quemaduras.
El despertar de la siesta invernal.
Existen ciertos detalles que debemos
seguir para conseguir una buena vuelta a la actividad de nuestros cactus después
del período invernal. Como comentábamos antes, las plantas que vegetan en plena
tierra al aire libre iniciarán el nuevo ciclo anual cuando mejor les parezca.
Tan sólo unos pequeños detalles para nuestros cactus en maceta:
Podremos iniciar los riegos cuando los signos de crecimiento o actividad sean
evidentes: Formación de capullos, cambios de coloración en el ápice de la
planta, aparición de nuevas espinas, aumento del volumen de la planta, etc. Los
tres primeros riegos deberían ser espaciados cada tres semanas. Después de un
período de reposo en condiciones de total sequedad la planta ha perdido parte de
su volumen de agua. Esto motiva que el cactus se encuentre muerto de sed por lo
que intentará acumular el máximo posible de agua en cuanto tenga ocasión. Esta
glotonería suele provocar, en especies esféricas y en la base del tronco de
especies columnares, que el cactus absorba un volumen de agua tal que lo haga
“reventar” y es común que se agrieten por las costillas. Con el fin de evitar
este fenómeno, nada estético aunque natural, hay que ser parcos en los primeros
riegos facilitándoles una corta cantidad de agua.
No usemos abonos hasta que no estemos completamente seguros de que el cambio de
temperaturas es evidente y de que el riesgo de alguna posible helada haya
desaparecido. La llegada de un temporal en el inicio de la primavera es una
cosa bastante normal y es preferible, si esto sucede, que nuestros cactus no
estén en plena actividad en ese momento.
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