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XX TAMAÑO DE MACETA Y DRENAJE.
Los cactus no son bonsáis.
La existencia de bandejitas de cactus con pequeñas macetas en cualquier
floristería ha provocado que popularmente se crea que los cactus necesitan un
espacio mínimo para poder vegetar. En la Naturaleza sucede precisamente lo
contrario ya que los cactus son plantas que suelen tener un sistema radicular
enorme comparado con su tamaño.
Cuando leemos que algún autor dice que “La Epithelantha micromeris se encuentra
a menudo vegetando en grietas entre rocas, donde se deposita algo de polvo o
tierra de arrastre de la época de lluvias, perdida por algún acantilado del
oeste desértico de Texas” debería más bien decir que “Algunas semillas de
Epithelantha tienen la desgracia de ir a parar a alguna grieta entre piedras de
acantilado donde, las que germinan, las pasan canutas para sobrevivir con
pequeñas posibilidades de perpetuación de la especie”.
Evidentemente, las Epithelanthas que disponen de un volumen de tierra normal
vegetan mucho mejor que las otras. Por ejemplo, botánicamente hablando,
parecería una gansada describir un biotopo diciendo que “El Pino piñonero
Mediterráneo se encuentra a menudo vegetando en grietas o pequeñas bolsas entre
rocas”, si bien no hay más que ir algún día a la montaña para encontrarnos gran
número de estos “bonsais piñoneros” que han tenido la mala suerte de germinar en
esas condiciones.
Hay cactus de pequeño tamaño que se adaptan mejor a la problemática de vivir en
un volumen de tierra escaso, pero factores como el crecimiento, la madurez y las
floraciones, en definitiva la Supervivencia se verán gravemente afectados.
Drenaje, bien, pero sin exagerar.
También se ha hecho popular la
creencia de que los cactus necesitan vegetar en una mezcla de arena con poca
tierra para que no haya humedad que pueda pudrirlos. En este caso debemos
asegurarnos que el drenaje que usemos retenga la humedad el tiempo necesario
para que el cactus pueda absorber el agua. No debemos imitar las condiciones de
un desierto, como el de Sonora en México, ya que allí el Ciclo Vital de un
cactus no se parece en nada a la vida que lleva nuestro turista en nuestro
jardín.
Por un lado, un cactus de Sonora en un año de muy escasas lluvias podría tener
un período de actividad vegetativa de tan sólo tres meses, pasando el resto del
año en reposo. Naturalmente, las necesidades de agua para ese corto espacio son
mínimas si las comparamos con los ocho meses en que los cactus se encuentran
activos en nuestras latitudes. En el desierto de Sonora no hay técnicas de
drenaje que implementar; las pautas de reposo/actividad las marcan la
presencia/ausencia de lluvias y las bajas/altas temperaturas.
Y, al contrario, en nuestro clima, la época de máxima actividad para nuestros
cactus suele coincidir con el período de máxima sequedad. Es decir que, cuando
nuestros cactus están activados en plena forma, listos para crecer y
desarrollarse al máximo, es cuando menos llueve, lo que motiva en parte esas
paradas vegetativas de la época estival.
Estar, por ejemplo, pasando unos días en pleno invierno en La Granja de San
Idelfonso en Segovia, a doce grados bajo cero, y cenando en un restaurante un
gazpacho andaluz, seguido de una ensalada fría de espárragos, acabando con un
gran helado de postre, sería un absurdo sólo superado por la blasfemia culinaria
del dueño del restaurante por ofrecer tales platos en esa época. Otra cosa sería
que cenáramos un guiso de judiones de La Granja seguido de un cabrito asado,
todo ello regado con un buen vino del lugar, acabando con unas copas digestivas
al lado de la chimenea, lo que nos proporcionaría las calorías necesarias para
hacer frente sobradamente a esas temperaturas. Ya tendremos tiempo en verano
para degustar un rico gazpacho andaluz y rebajar los niveles de colesterol.
Queremos decir con esto que no debemos ser como el dueño del restaurante y que
tendremos que ofrecer a nuestros cactus riegos copiosos y humedad abundante en
su época de actividad, y poner los medios para evitar encharcamientos y humedad
en los períodos fríos. Para poderlo conseguir es indispensable un drenaje
equilibrado independientemente de la cantidad de agua que les proporcionemos.
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