| CACTUS - GUÍA DE CULTIVO |
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XXIV EL RIEGO. El riego standard. Como hemos comentado anteriormente, las condiciones naturales de los cactus admiten tal variedad de climas que es muy difícil determinar las necesidades de agua de estas plantas. Podemos encontrarnos desde algunos Discocactus brasileños que vegetan cerca de arroyos y que pasan parte del año sumergidos en agua por las inundaciones que se producen en la época de lluvias, casi cactus acuáticos, hasta otras especies que pueden sobrevivir varios años sin una gota de agua en inhóspitos desiertos americanos. ¿Cómo establecer unas cantidades de riego standard si tengo en casa 30 especies diferentes de cactus, con orígenes distintos y necesidades de agua diferentes? Es una buena pregunta. La Adaptación como filosofía. ¿Qué tienen en común los períodos de lluvias y el ciclo vital de todos los cactus? Tienen en común que todos los cactus están en plena actividad de crecimiento durante esos períodos, independientemente de que dispongan de grandes cantidades de agua o de tan sólo una gotas de precipitación. No sucede como en España, que en la época de reposo invernal, que es inducida por nuestras temperaturas, puedan llegar temporales que nos inunden de agua. Los ejemplares de las grandes colecciones, con más de veinte años de edad, lucen estupendamente en los jardines; sin embargo, a lo largo de esos veinte años, han tenido que pasar por veranos húmedos, inviernos lluviosos, heladas... No hay más que ver que en los últimos años batimos todos los récords de sequías, temperaturas, y demás fenómenos meteorológicos. No sabemos cómo, pero el caso es que esas plantas han sabido adaptarse a su medio y superar los problemas del agua entre otros. Con esto llegamos a la conclusión de que no vamos a seguir ninguna pauta de riego predeterminada, pero sí que vamos a ayudar a nuestros turistas a que tengan una adaptación más fácil a nuestro medio controlando ciertos aspectos del riego y olvidando si hay que regarlos mucho o poco, cada semana o cada dos semanas, etc. . El enemigo Nº 1 ataca de nuevo. Ya sabemos que los excesos de agua pueden motivar pudriciones a nuestros cactus. Estudiando a los hongos y bacterias que normalmente atacan a nuestros cactus, descubrimos una estadística de temperaturas que ligada a la humedad ambiente provocada por la lluvia, riegos, etc., nos descubre una vía de ayuda a la adaptación de nuestros cactus. No olvidemos que el único problema que tienen los cactus, con respecto al exceso de agua en nuestro jardín, es la aparición inmediata de una legión de hongos y bacterias que necesitan una humedad relativa alta para reproducirse. En la esterilidad de los desiertos americanos, poco importa que el período de intensa lluvia dure 3 semanas seguidas, ya que la posibilidad de aparición de hongos es más remota. Una temperatura media de alrededor de 18º / 20º es la que más favorece el desarrollo de los hongos españoles. Aplicando la Santa Adaptación como filosofía obtenemos la 1ª y más importante consecuencia: “Hay que tener mucho cuidado con humedades altas cuando existen temperaturas medias o sostenidas de alrededor de 17-21º.” Por consiguiente, mucho cuidado con los excesos de agua en Marzo - Abril - Mayo - Octubre y Noviembre, épocas en las que tenemos temperaturas suaves. La actividad de estos hongos baja mucho en verano debido a las altas temperaturas y sequedad ambiental. Durante el invierno, las bajas temperaturas son una buena protección ante enfermedades criptogámicas. Más importante que el mejor sistema de riego que seamos capaces de inventar, es que no nos olvidemos de los riegos preventivos con fungicidas que suponen, en la práctica, una especie de vacunación contra estas enfermedades. El stress hídrico y los cactus. En botánica, se denomina que una planta tiene “stress hídrico” cuando ha sido sometida a una ausencia súbita o prolongada de agua. En una planta de jardín normal, la llegada de unos días de canícula veraniega con altas temperaturas, puede provocar una repentina deshidratación que puede colapsarla en varias horas. Nuestros cactus conocen perfectamente dicho stress y, no sólo lo resisten con cierta facilidad, sino que lo emplean en ciertas ocasiones para defenderse de enfermedades o inducir un reposo vegetativo. En los cactus, ese stress se identifica por la pérdida de volumen de la planta. Las costillas se comprimen poco a poco con un efecto parecido al de un acordeón. Podemos asegurar que cualquier cactus puede resistir períodos entre 3 y 5 meses de stress sin que ello le provoque daños irreversibles. Cactus epifíticos o muy jóvenes no deberían verse en esas situaciones ya que son mucho más vulnerables a la deshidratación. Con esto queremos constatar que cualquier aficionado proporciona agua más que suficiente a sus plantas y que debemos acostumbrar a nuestros cactus a sobrellevar ese exceso de agua que nuestra atención o meteorología local va a proporcionarles. En líneas generales, tenemos que controlar mucho más cuándo NO tenemos que regar que cuándo sí debemos hacerlo. El nivel de Ph y el agua. El agua de lluvia, a través de filtraciones en las montañas y a consecuencia del arrastre por ríos y arroyos, va incorporando sales en disolución que provienen de las rocas y minerales de los sitios que van recorriendo hasta que llegan a los grifos de nuestras casas. Decimos que un agua es blanda, la de Madrid, por ejemplo, cuando tiene un bajo contenido en sales que significa un Ph suavemente ácido, Ph 6,5-6,8. Por el contrario, decimos que un agua es dura si tiene un alto contenido en sales, la de Valencia, por ejemplo, marcando, en este caso, niveles de Ph neutros o alcalinos, Ph 7-7,5-8. Las aguas blandas son las de mayor calidad tanto para el consumo humano como el de nuestras plantas. Lo ideal sería que pudiéramos disponer de agua de lluvia para regar. Es agua libre de sales y además contiene ciertos elementos químicos, como el nitrógeno que obtiene de la atmósfera, fácilmente asimilables por nuestras plantas. Además favorece el desarrollo de microorganismos benéficos para el substrato de cultivo y, lo más importante, limpia de impurezas y de sales las capas superficiales de tierra. Si usamos siempre agua de nuestra manguera para regar, debemos tener en cuenta la posibilidad de realizar cambios del substrato de nuestras macetas cada dos años ya que el nivel de Ph de la tierra se irá alcalinizando con toda seguridad. Con buen tiempo, es aconsejable sacar nuestros cactus al exterior para que reciban agua de lluvia. Un chorrito de un limón (o medio limón) mezclado en una regadera de unos 5 L. de capacidad, de cuando en cuando, ayuda a mantener un nivel de Ph ligeramente ácido. |