|
XXVII DIFERENTES TIPOS DE ABONOS.
Abonos sólidos de origen animal o vegetal.
Los de origen vegetal son
principalmente los llamados “compost” que consiste en un reciclado de materia
vegetal y basuras inertes como plástico, papel, etc. En el caso de los de
origen animal, el estiércol es el más conocido. Existen otros más modernos como
harina de hueso, derivados de sangre y otros despojos animales…En fin, resulta
un poco truculento y además huelen mal…
Pero, una vez más, no tenemos que preocuparnos ya que el empleo de estos abonos
es nefasto para nuestros amigos. Absolutamente prohibido. Además, sabiendo que
nuestros cactus son amantes de la buena mesa, no les vamos a dar basura para
comer. Igual se traumatizan...
En realidad, cualquier abono
sólido de origen orgánico, contiene muchos elementos en descomposición que van a
atraer a una gran cantidad de hongos y bacterias. Muchos de ellos son
absolutamente desconocidos para nuestros cactus y, tarde o temprano, las raíces
serán presa de alguno de ellos. Hemos detectado casos de infecciones producidas
dos años después del empleo de un abonado de estiércol de fondo en el substrato.
Incluso algunos estiércoles muy depurados y fermentados como el “Compo Guano”,
un excelente abono que proviene de excrementos de pingüinos y otras aves, pueden
producir problemas serios en muchas especies de cactus.
Abonos sólidos de origen químico.
Se suelen presentar comercialmente
como polvos o granulados que hay que disolver previamente en agua antes de su
aplicación. En este caso, al ser de origen químico, no vamos a tener ningún
problema de desarrollo de infecciones.
Como principal ventaja citamos su precio. Suelen ser más baratos que los
líquidos o los de liberación lenta. Sin embargo es muy engorrosa su aplicación
exacta y muy difícil conseguir mezclas ajustadas con otros abonos si queremos
rectificar la fórmula.
Uno de muy buena calidad es el “Mess Cactus” de la casa Asocoa, aunque es
dificilísimo lograr una buena disolución de sus elementos en agua ya que,
después de llevar un buen rato removiendo, siempre queda algún residuo que no se
ha disuelto.
Abonos sólidos de descomposición lenta en base al nivel de humedad.
Son de origen químico y se presentan
en granulados o bolitas que van liberando lentamente sus componentes.
Su degradación se produce por el factor humedad: Son los más baratos de su
género. Una vez que los hemos aplicado al substrato, dependiendo del volumen de
agua que incorporemos y la frecuencia de riego, van liberando más o menos
cantidad de elementos nutritivos. Existe una media teórica que proporciona el
fabricante de actividad temporal, por ejemplo, 3 meses, basada en estudios
realizados con otros tipos de plantas más comerciales, con pautas de riego
distintas a las de los cactus.
Podríamos usarlos con mucha precaución en plantas en macetas que se encuentren a
cubierto. En cactus al exterior, si llega un mes de lluvias el aporte de abono
al substrato puede ser excesivo y provocar bloqueos y alcalinización. También
quedan siempre resíduos que pueden activarse con las humedades del invierno, lo
que no nos interesa en absoluto. Además hemos constatado que el aporte de
Nitrógeno es irregular y se agota antes que los otros elementos.
Abonos sólidos de descomposición lenta en función de la temperatura.
Una auténtica virguería desarrollada
por los laboratorios de la empresa química “Sierra” de USA. Empezó su
comercialización a finales de los 80 con sus famosos productos “Osmocote”. Son
de origen químico y se presentan en pequeñas bolitas o tabletas.
Están recubiertas de una capa de resinas que contiene el abono. Una vez
introducidas en el substrato y aplicado el primer riego, la resina se degrada y
permite la liberación de elementos al terreno, que va a ser constante en función
de la temperatura y no del agua que aportemos. En este caso, es el Hidrógeno el
que activa los elementos químicos que van a ser aportados en forma de quelatos.
También es más fácil calcular la duración del abono ya que existen unas tablas
basadas en la temperatura, por lo que, reguemos mucho o poco, la duración de la
actividad del abono será el mismo. Por ejemplo, con una temperatura media de 10°
la duración será de seis meses; con una media de 20°
será de 4 meses, con una de 25°
de dos meses, etc.
Tiene dos ventajas principales: La aportación de nitrógeno es constante y la
presentación quelatada de sus elementos tiene poca influencia en el PH de la
tierra y difícilmente provoca bloqueos de macro-elementos aunque la aportación
de abono sea excesiva en días muy calurosos. La introducción del “Osmocote” ha
marcado un antes y un después en la nutrición vegetal.
En 1992 introducimos una formulación 9-11-18-2 + micro-elementos con “Osmocote
Plus”, de una duración prevista de 4 meses, en parte de la producción en nuestro
invernadero. Los resultados fueron un poco irregulares aunque aceptables. Como
punto muy negativo, los cactus tratados con ese producto se habían vuelto
“perezosos” y prácticamente no habían desarrollado raíces más que alrededor de
las bolitas de abono y habían abandonado cualquier proceso de adaptación.
Consideramos imprevisible, a medio / largo plazo el desarrollo de esos cactus y
abandonamos el tratamiento. No obstante, el uso esporádico de este tipo de
abonos no debería traernos problemas.
|