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  CACTUS - GUÍA DE CULTIVO  

XXVIII  LOS ABONOS QUÍMICOS LÍQUIDOS.

Abonos líquidos.

                                    Son los que recomendamos.  Son fáciles de encontrar en cualquier tienda y mucho más baratos que los tratamientos con “Osmocote”.

                                    Tenemos la ventaja de controlar el período de actividad del abono, que será eliminado después de unos cuantos riegos posteriores con agua, y nos aseguramos de que no exista materia activa durante el reposo invernal.  También conocemos la fórmula exacta y la cantidad de elementos activos dependiendo del volumen de abono que añadimos al agua, y no dependemos de las temperaturas o humedad del substrato como en el caso de los de liberación lenta.  Tenemos que usarlos de vez en cuando ya que una utilización continuada nos producirá bloqueos químicos y alteración del PH en el substrato. 

La fórmula N-P-K .

                                    Siguiendo las instrucciones de prestigiosos autores que nos sugerían la formulación ideal en sus libros, llegábamos a la principal conclusión:  Los cactus consumen muy poco nitrógeno en sus lugares de origen, luego nuestra mezcla debe ser muy baja en este elemento.  A partir de ese principio básico se sugieren mezclas con más o menos proporciones de 1-2-3 de N-P-K con el fin, resumidamente, de potenciar las floraciones y los frutos.  Nuestros cactus no están en absoluto de acuerdo con esas teorías.  Recomendar formulaciones del tipo 3-6-9 ó 10,15,30, no solamente no son ideales sino que son agresivas y degeneran la posibilidad de adaptación de nuestros turistas.

                                    Realizamos un test en 1991 con el abono líquido “Compo Cactus”, de fórmula 3-6-9,  en un grupo de unos 500 cactus en nuestro invernadero.  Las plantas vegetaban sobre turba rubia de sphagnum desde hacía dos años, un substrato inerte, desde el punto de vista de elementos nutritivos, y que tenía un Ph de 6,2.  Realizamos riegos quincenales desde marzo hasta primeros de septiembre y obtuvimos unas espléndidas floraciones y un crecimiento correcto.  Empezaron los problemas durante el reposo invernal, con plantas con coloraciones raras, stress hídrico a pesar de que tenían bien el sistema radicular, etc.  Reanudamos los abonos en abril, pero muchas plantas no reaccionaban.  Aunque obteníamos buenas floraciones no había signos vigorosos de crecimiento.  Finalmente, a primeros de Junio, mandamos 50 muestras a analizar al laboratorio.  El resultado fue catastrófico:  Teníamos graves problemas de bloqueos por exceso de potasio y el nivel de Ph se encontraba a 6,9.  Las plantas estaban entrando en un proceso de reposo defensivo ya que no podían asimilar agua por el exceso de sales, sobre todo potasio, que bloqueaba también la absorción de magnesio.  En principio, cualquiera de estos síntomas hubiera sido menor si se hubiera incorporado un poco más de nitrógeno al substrato.  Efectivamente, corregimos el Ph, eliminamos los abonados, y las plantas se recuperaron en un corto espacio de tiempo.

                                    A continuación recomendaremos dos fórmulas, las menos dañinas que conocemos, pero recordemos que el abonado debe ser una ayuda y no un medio de crecimiento.  Usémoslos irregularmente, de cuando en cuando, para ayudar a una planta que sale de una enfermedad o para potenciar un hecho concreto como las floraciones.  Si el cactus crece bien, ¿para qué queremos abonarlo?.  En cactus plantados en plena tierra, que se ponen hasta las botas gracias a la riqueza nutritiva de nuestros jardines, ¿no es rizar un poco el rizo el empleo de abonos regulares?.

                                    En cactus que llevan años en la misma maceta, en los que tiene un drenaje excepcional, plantas sobre substratos más o menos inertes como la turba rubia, podemos dar algunos riegos mensuales con abonos durante la época de crecimiento.  Conviene no empezar muy pronto en primavera, ya que, caso de un cambio súbito de tiempo con la llegada de una borrasca en Marzo, es, preferible que no coincida con cactus activados con elementos de abono en tierra.

                                    Como siempre, llegamos a la conclusión de que no existen fórmulas ideales.  Siguiendo con la Santa Adaptación como filosofía tan sólo debemos tener una cosa muy clara:  Cuanto más dependa un cactus de los abonados,  más difícil será su adaptación y, por tanto, sus posibilidades de supervivencia.  Sin embargo, se pueden obtener resultados aparentes magníficos con el empleo de abonos.  ¿Qué hacemos entonces?…

 

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