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XXXI MANTENIMIENTO: LOS INJERTOS.
Los injertos.
En
ejemplares enfermos, en cactus con un crecimiento lentísimo, en plantas
importadas que han sido producidas en cultivo hidropónico, o por pura diversión,
podemos realizar injertos entre cactus de diferentes especies.
Para ello necesitaremos la planta que vamos a injertar, el injerto propiamente
dicho, y el portainjertos o pie de injerto, la planta que va a recibir al
huésped. Para realizar los cortes necesitaremos un cuchillo muy afilado, limpio
y sin manchas de óxido.

Seleccionamos las plantas que van a ser injertadas. Hay que procurar realizar
los injertos en la época de actividad del cactus para conseguir una mejor y más
rápida adaptación.

Elegimos el punto del corte y lo realizamos de forma decidida y lo
más horizontal posible. El corte debe quedar lo más liso que podamos.

Seguidamente, realizamos otro corte con el fin de separar una
pequeña rodaja del cactus. Volvemos a unir la rodaja al cactus. Este proceso
sirve para que no tengamos desecación en el corte mientras que preparamos el
portainjertos. Recordemos: La superficie del corte debe de quedar lo más llana
posible, sin desniveles.

Seleccionamos los portainjertos que queremos utilizar y realizamos un
corte horizontal en la zona escogida con las mismas características que el
anterior: decidido y lo más llano que podamos. Normalmente elegiremos cactus
columnares, con crecimiento vigoroso, que no formen grupos desde la base ni
ramifiquen a poca altura. Tendremos que asegurarnos que el pie del injerto sea
un cactus resistente a plagas y enfermedades, que soporte bien el frío y cuyo
tallo adquiera un cierto grosor con el paso del tiempo. Nosotros
recomendamos probar con el Myrtillocactus geometrizans. Tiene más o menos las
virtudes descritas anteriormente y, además, muy pocas espinas, lo que facilita
mucho su manejo y los procesos del corte. Un tamaño equilibrado entre el
diámetro del huésped y el inquilino, facilita el proceso de adherencia
posterior.

A continuación, realizamos un biselado del tallo del portainjertos de 1,5-2 cm
más o menos. Este detalle es muy importante para que el tallo no se comprima y
despegue el injerto al secar su herida.

Una vez acabado el biselado, realizamos un nuevo corte, esta vez el
definitivo, sobre el tallo. Como siempre, éste debe ser lo más horizontal y
liso posible. Dejamos la rodajita sobre el tallo para que no se deseque.

Seguidamente, tomamos el injerto, separamos las rodajitas de
protección, que han impedido que el corte se secara, y lo situamos sobre el pie
de injerto. Frotamos suavemente el injerto sobre la superficie del tallo del
portainjertos para evitar que queden burbujas de aire que molesten la adherencia
posterior.
A conveniencia del cirujano, fijamos los cactus con cualquier invento, gomas
elásticas, pesos, o cualquier obra de ingeniería casera que se nos ocurra para
que las dos partes del injerto estén en estrecho contacto. Daremos un ligero
riego al substrato y situaremos el injerto en una zona sombreada. En esta parte
del proceso, la presencia de calor ayuda mucho a una rápida adherencia de los
cactus.

Y al cabo de unos 8 o 10 días, ya podemos quitar la sujeción y nos encontramos
con nuestro injerto realizado.
No hay que preocuparse si el injerto se ha movido, doblado, etc.; lo
importante es que exista un punto de unión entre los vasos vasculares del
injerto y del pie como explicamos a continuación.
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