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XXXV EL FACTOR "SUERTE".
¿Existe el factor “buena suerte” en el cultivo
de cactus?
Sin lugar a dudas. Si dejamos a un
lado las múltiples variables que se pueden dar al cultivar cactus, nos
encontramos con situaciones que se nos van de las manos, por ejemplo el
comportamiento del clima o la calidad del agua donde vivimos. Podemos haber
tenido la suerte de comprar una planta genéticamente más resistente que la media
de su especie y que nos crece de maravilla. También podríamos decir que un
coleccionista de Málaga tiene más suerte que otro de León, que tiene que adaptar
su colección a un clima riguroso.
Los cactus traen mala suerte o ¿Qué hemos
hecho para merecernos esto?
Recuerdo, hace años, que recibimos la
visita de unos mayoristas que estaban cargando planta de exterior en el Garden y
que luego se acercaron a nuestro invernadero de cactus. Eran un par de
seres, luego supimos que eran padre e hijo, con una pinta rarísima, mal vestidos
y como sacados de una película de terror al estilo de “La matanza de Texas”, esa
película infantil que sacaron para promocionar las sierras portátiles a
gasolina.
Estos seres se quedaron parados a la entrada de la puerta principal de
invernadero, y el que parecía el jefe se dirigió a nosotros desde allí
gritándonos algo así como:
-
!Buenos días¡
Yo
me dirigí hacia ellos y les contesté:
-
Buenos días, que desean.
Y
entonces se desarrolló la conversación:
-
Queremos comprar castus.
-
Adelante, pasen y vean ya que todo lo que producimos son cactus.
Yo
notaba que algo raro pasaba ya que no se movían de la puerta y miraban con ojos
muy raros los cactus que teníamos en exposición. Entonces me dijo el jefe:
-
Esos no son castus.
-
Perdone pero sí son cactus.
-
No. Esos no son castus. Los castus son pequeños.
-
Bueno, si se refiere al tamaño de los cactus en bandejitas también tenemos. Pero
estos son cactus que han crecido. Algunos de estos ejemplares tienen 14 años o
más.
-
No. Eso no son castus. Tú nos engañas.
Empecé a mosquearme pero aún les dije educadamente y con una sonrisa:
-
Mire, si quiere pasen y vean y les explico el proceso de crecimiento desde el
semillero hasta que son más adultos.
Entonces algo sucedió, se pusieron muy nerviosos, el ser más joven palideció y
dijo al padre:
-
Pá, vámonos, tengo miedo.
-
Sí vámonos. No entro. Castus mala suerte. Castus peligrosos. Nosotros peligro.
-
Pá corre rápido.
Y,
de repente, echaron a correr como alma que lleva el diablo, montaron en su
furgoneta y salieron despavoridos.
Aunque ya estoy curtido en sucesos extraordinarios, la verdad es que me quedé
bastante sorprendido y se me cayeron los esquemas. Además tuve que soportar el
cachondeo durante algún tiempo de los trabajadores del garden que decían que yo
era un ogro asusta-clientes.
Lo cierto es que hemos tenido algún cliente, posterior a esa anécdota, que nos
ha preguntado si era verdad que los cactus traen mala suerte. Una vez
tranquilizado al respecto, se compró sus cactus y se fue tan contento.
En fin, no nos preocupemos. Puedo asegurar que los cactus o “castus” no atraen
la mala suerte ni proporcionan mal fario. Suelen pinchar a las personas que no
conocen, nada más.
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