|
XXXVI CÓMO TENER BUENA MANO CON LOS CACTUS.
Cómo tener buena mano cultivando
cactus.
Es el objetivo principal de esta guía de cultivo. Vamos a recordar en una
cuantas líneas y de forma muy breve los siguientes conceptos básicos:
La Santa Adaptación como Filosofía: Para que un cactus sobreviva en
España, es necesario que se haya adaptado a nuestro ambiente. Cuando vemos un
ejemplar que se desarrolla en magníficas condiciones en un jardín, podemos
atribuir, sin ningún género de dudas, que la mayor parte del éxito de su
adaptación pertenece al mismo cactus, y, en menor medida, a su dueño.
El proceso de adaptación puede llegar a ser bastante lento. Normalmente
unos tres a cinco años partiendo de semilla. Los cactus son más delicados de lo
que parecen durante sus primeros años de vida.
El Enemigo Nº 1 de un cactus son las enfermedades producidas por hongos y
bacterias. Es absolutamente necesario el empleo de fungicidas como medida
preventiva. Tarde o temprano, los hongos llegarán, lo que, unido a un invierno
excesivamente lluvioso, puede traer consecuencias muy negativas. Con la
Prevención, podemos minimizar los efectos de estos ataques a unos niveles
aceptables.
Las plagas que irán haciendo su aparición deben ser controladas con
riegos periódicos con pesticidas. Recordemos que algunas, como las cochinillas,
son inherentes a la vida de un cactus y es muy difícil eliminarlas
completamente, pero sí podemos mantenerlas a niveles aceptables mediante la
prevención. Dentro de estas medidas, la eliminación de hormigueros es una muy
aconsejable. Atención con el manejo de pesticidas, son tóxicos y dañan el medio
ambiente.
Los substratos que deben tener una buena aireación, drenaje sin excesos,
y un Ph siempre ácido. Evitemos las turbas o compost de color negro o muy
oscuro ya que incorporan mucha materia orgánica en descomposición lo que nos
puede acarrear la aparición de hongos con una cierta frecuencia, cosa que no nos
interesa en absoluto.
Los abonos no deben tomar una faceta importante en nuestro medio de
cultivo. Recordemos que cuanto más dependa un cactus de abonados, más
inadaptado será. Cuando sea necesario, se puede dar algún riego esporádico con
nutrientes. Si estimamos que nuestros cactus vegetan bien, ¿para qué
abonarlos? El empleo de estiércoles puede acarrear graves problemas.
Huyamos de los tópicos y experimentemos. Los cactus necesitan riegos
abundantes en la época de máximo crecimiento. No todos resisten una exposición
a pleno sol en nuestras latitudes y muchos vegetan mejor en situación semi-soleada.
Crecen mejor en macetas amplias.
Observemos a nuestros cactus. Es relajante y quizás la única forma en
que nos pueden hacer saber sus necesidades. Cuando vemos una colección en
perfecto estado, podemos estar seguros de que su dueño pierde muchas horas
observándolos, mimándolos y teniendo gran cuidado en su mantenimiento.
No nos deprimamos ni nos obsesionemos si tenemos problemas. Los fracasos
se van a dar con total seguridad pero, de igual forma, conseguiremos éxitos y
floraciones espectaculares que superarán el disgusto de haber perdido un
ejemplar querido. A medida que pase el tiempo notaremos como nuestra
experiencia como cultivadores se va enriqueciendo y observaremos como nuestros
turistas se van adaptando a nuestros cuidados.
Ampliemos conocimientos: Ir adquiriendo, poco a poco, bibliografía sobre
cactus parece muy recomendable para entender el extenso mundo de estas plantas
crasas. Debemos también ir dominando el arte del palabro y otros aspectos
culturales en la medida de nuestras posibilidades.
¡Ánimo, no estás solo! Aunque tu familia, amigos y vecinos piensen que
tienes una afición extrañamente espinosa, aunque no encuentres a nadie con quién
articular palabros en tu ciudad, no desesperes. Cada vez somos más los locos
por los cactus y nuestra familia se va ampliando. Además, si observas con
cuidado tus plantas, verás como tus cactus se alegran cada vez que te ven y se
ponen muy contentos con tu presencia. A medida que pase el tiempo, si mantienes
viva tu afición, te darás cuenta de que los cactus pueden llegar a ser fieles
amigos que no te abandonarán aunque pases por amargas circunstancias, divorcios,
pérdida de seres queridos, penurias económicas, etc. Es hasta posible envejecer
con ellos.
Hemos llegado al FINAL:
Unas pocas letras para dedicar esta humilde Guía a todos los amigos de los
cactus, que han sido mi inspiración.
Hasta pronto y ¡ánimo cactuseros!,
Dr. Risco
|