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VII Estrategias de
Supervivencia.

Estructura de la
epidermis.
Quizás sea la existencia de unas
“ventanas” situadas en la parte superior de los Lithops lo
que primero nos llame la atención al observar estas curiosas
plantas. Efectivamente, tienen unas formas y coloraciones
muy espectaculares; se les conoce como “pies de elefante”,
“piedras vivientes”, y se dice que los dibujos y
coloraciones son únicos en cada planta, como una huella
digital, que hace que cada Lithops sea único.
En realidad es un proceso evolutivo
en el que la estrategia mimética nos parece fascinante.
Plantas en zonas de guijarros y gravillas adoptan las formas
de éstas para pasar desapercibidas. Otras situadas en zonas
de pizarras toman coloraciones rojizas y desarrollan
rugosidades que las integran de tal manera en el terreno que
es muy difícil localizarlas, aún para expertos ojos
avizores.
Pero detrás de esta atractiva
peculiaridad, los Lithops han construido un complejo y
eficiente primer bastión para su supervivencia. Tanto la
zona de las ventanas superiores en los ápices de las hojas
como el resto de epidermis superficial lateral se hallan
protegidos por un recubrimiento ceroso que la planta adapta
a las condiciones particulares en que vegeta. Un Lithops
cultivado en semisombra suele desarrollar un mayor tamaño y
tener unos colores más vivos que otro cultivado a pleno sol
y en condiciones más duras. La función de la capa cerosa es
doble: Por un lado mitiga la intensidad de luz y, por otro,
evita la pérdida de agua por evaporación a través de las
estomas. A mayor grosor de la capa, menor incidencia de
los rayos de sol y deshidratación.

En la fotografía en color podemos
ver un Lithops cortado al bies. Observamos como, excepto en
la parte superior de las hojas, el resto de la epidermis
lateral se halla protegida por una gruesa capa de células
muy pigmentadas que, junto con la capa cerosa, convierten
estas zonas en áreas oscuras muy
opacas a la penetración de la luz.

En esta
fotografía podemos ver al microscopio las células que
integran la epidermis del ápice de la planta. Podemos
observar la forma cóncava de las células y esas pequeñas
depresiones centrales que son en realidad esas famosas
“ventanas” que permiten el paso de la luz al interior para
la función clorofílica. Se calcula que, de un 100% de
energía lumínica, los Lithops filtran a través de sus
ventanas un 70%, con lo que la intensidad de luz queda
reducida a un 30 %.

En esta otra
vemos la epidermis lateral de estas plantas. Podemos
distinguir que las células tienen forma convexa en este
caso, y son mucho más gruesas. A través de esta capa, tan
solo el 7% de la radiación solar penetra en el Lithops. |