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XII La Multiplicación
Vegetativa.
Uno de los medios por los que una
colonia de Lithops aumenta de número es por división del
tallo. Recordemos que, con la edad, pueden llegar a
desarrollarlo, corto y fino con un aspecto leñoso. Este
lento proceso, llega a formar, a veces, colonias con decenas
de cabezas que provienen de un mismo tallo.
El dicho, bastante extendido, de que
los Lithops un año florecen y otro se multiplican es
completamente falso. Estas plantas, como muchas otras de
desierto, gozan de un sentido común muy arraigado. Si he
conseguido almacenar energías gracias a un año rico en
lluvias y me encuentro en buena forma, por supuesto que voy
a florecer porque nos va la existencia en ello, y, además,
me voy a multiplicar vegetativamente. Si el año ha sido
fatal de agua, estoy medio deshidratado, arrugado y hecho
polvo, lo mejor es que ahorre energías, me olvide de
florecer, caiga en reposo absoluto de defensa y ya veremos
si consigo (¡Glup!) sacar un nuevo par de hojas y seguir
vivo el año que viene.

Aquí tenemos el caso de una planta que ha tenido un año
fabuloso. Ha engordado y almacenado energías de forma
extraordinaria y es la envidia de todas sus vecinas:

Y es que conseguir multiplicarse por
cuatro de un tirón no se ve todos los días. Los Lithops
realizan la multiplicación vegetativa durante su período de
reposo. Las nuevas hojas se alimentan del par antiguo, que
va decayendo, se arruga, y finalmente se seca, dando la
sensación de que nuestra planta ha pasado a mejor vida.
Por fin, cuando las nuevas hojas
están perfectamente formadas y llega alguna lluvia, la raíz
comienza la absorción de agua, las nuevas hojas se hinchan y
rompen la cáscara seca en que se ha convertido el antiguo
par de hojas, y comienza la actividad vegetativa. Ojo, no
tenemos en este caso cuatro nuevos Lithops, sino un Lithops
con cuatro pares de hojas.
Lo normal es que la multiplicación
sea de dos pares de hojas, raramente tres y,
extraordinariamente, cuatro o más. En este caso, la raíz
tiene que trabajar para alimentar a cuatro pares de hojas
jóvenes con ganas de crecer. No existe, en los desiertos de
Namibia, ningún sistema social de ayuda a las familias
numerosas. La planta está exhausta y tan solo una de sus
hojas ha logrado florecer, aunque su aspecto general es
satisfactorio. Podríamos imaginar, casi con total certeza,
que el próximo año la planta no aumentará su número de hojas
hasta que el tamaño de las mismas, reservas de agua y
energía, no lleguen, de nuevo, a un nivel óptimo.
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