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XIV Un año en la vida
de un Lithops.
La vida de un Lithops, Paquito,
durante un año más o menos favorable, en el desierto de
Namibia podría ser algo parecido a esto:
Paquito es un Lithops que ha
conseguido el milagro de germinar el año pasado aprovechando
uno de los raros períodos favorable de lluvias en Namibia.
Ha logrado desarrollar un incipiente par de hojas y tiene
unos 2 cm de diámetro.
Siguiendo fielmente las enseñanzas de sus padres, que conoce
genéticamente de memoria, entró en reposo absoluto en el mes
de Diciembre cuando observó muy alarmado que no caía una
sola gota de agua desde hacía más de 40 días.
A primeros de Enero hubo una pequeña lluvia que a Paquito le
vino fenomenal ya que hacía casi 60 días que no veía una
sola gota de agua. Aunque había aprovechado algunas nieblas
nocturnas para absorber mínimas cantidades de agua, Paquito
puso en funcionamiento al máximo su sistema de raíces y
consiguió recuperar un 15% de su
volumen en tan solo las 36 horas en que existió algo de
humedad en tierra.
En Febrero, al observar que la
sequía volvía a ser total, tuvo que tomar una decisión de
vital importancia para un Lithops: Entrar de nuevo en
reposo absoluto e intentar compensar la pérdida de reservas
de agua renovando un par de hojas nuevas. (Una decisión
crítica para un Lithops ya que si salen mal los cálculos
eres Lithops muerto.)
Para empezar ordenó el cierre
absoluto de las estomas. Concentró todas sus energías en
hacer brotar un nuevo par de hojas en la base de su tallo.
Este nuevo par de hojas se irían alimentando de las reservas
contenidas en las antiguas.
En Marzo no llegaron lluvias y la
sequía era total. Paquito, un Lithops de solo un año de
edad, se encontraba muy asustado y pasándolas canutas.
Había entrado en estrés hídrico, su antiguo par de hojas se
encontraba muy arrugado y lo aislaba casi totalmente de la
luz exterior pero, con temperaturas cercanas a los 60 grados
en el suelo, la pérdida de agua seguía siendo constante.
Había logrado que el nuevo par de hojas crecieran un poco a
costa de emplear muchas energías, pero tenía grandes
problemas para mantener su sistema radicular intacto.
En Mayo, todavía sin una ansiada
tormenta y en la sequía más absoluta, Paquito había rendido
ya cuentas al Creador y recibido la extremaunción por un
piadoso saltamontes que pasó a su lado: Su antiguo par de
hojas estaba completamente seco y se encontraba en la
oscuridad más absoluta. Había perdido cerca de un 60% de su
volumen y tenía muerto el 75% de sus raíces. Su nuevo par
de hojas apenas llegaban a la tercera parte de las
originales y se hallaban comprimidas por las antiguas.
Paquito no tenía fuerzas para emerger las nuevas a la
superficie resquebrajando las viejas y no hacía más que
pensar obsesivamente en lo dura que era la vida de un
Lithops. A veces, cuando la temperatura del suelo recordaba
a una parrilla de barbacoa, sufría tremendas alucinaciones
en las que se imaginaba ser una planta acuática de una selva
húmeda de la exótica Balí, regada a diario por dulces
lluvias tropicales. |