Lithops, Guía de Cultivo  

XVII  Substratos, luz y otras consideraciones.

                        Los Lithops soportan bien la alcalinidad.  No obstante, parece conveniente un Ph entre 6-6,5.  Vegetan bien en una tierra mineral, de jardín, con un alto contenido de material de drenaje.  Pueden ser cultivados sobre turba bien drenada, pero hay que tener cuidado con el poder de retención de agua de la turba, sobre todo con bajas temperaturas.  Yo dreno la tierra de mis Lithops con un 30% de arena volcánica o de gravilla silícea gruesa y empleo tierra de jardín corriente y moliente.

                         Si un Lithops está en una situación sombreada tiende a crecer desmesuradamente y hay que tener mucho cuidado controlando los riegos.  Estas plantas crecen más sanas a pleno sol o con una iluminación intensa.

                         Pocas plagas afectan a los Lithops, excepto, quizás, la cochinilla algodonosa que se puede instalar en su raíz.  Podéis usar Folithion de Bayer con 2 cm3 por litro.  Ojo con los insecticidas: los Lithops son propensos a la fitotoxicidad.  Algún riego preventivo con fungicidas en Octubre-Noviembre.

                         NUNCA se debe abonar un Lithops.  Sus necesidades nutritivas, de nitrógeno en concreto, son mínimas y la reacción ante un abonado es de un crecimiento excesivo y anómalo.  Por ese motivo, estas plantas pueden vegetar y desarrollarse relativamente bien en recipientes o cuencos pequeños, o en bandejas de escasa profundidad.  Se pueden transplantar a nueva tierra cada dos o tres años.

                         Los Lithops no son plantas indicadas para impacientes.  También reconozco que mis mejores grupos de Mesembriantemos son aquellos que no reciben mis cuidados en absoluto y que tengo olvidados por ahí hasta que algún día los veo y me quedo abobado.  Con esto quiero decir que este tipo de plantas se las apañan muy bien solas, hasta el punto que, muchas veces, llegan a sobrevivir a nuestros cuidados.

                         Y, finalmente, ¡ánimo con su cultivo!.  Es tan difícil su identificación, sus colores y formas son tan diferentes, necesitan tan poco espacio para desarrollarse, son tan curiosas... Pero, ¡Ojo!, la Lithopsmanía puede ser una enfermedad tanto o más peligrosa que la Cactusmanía.  Estáis avisados...

                          !Suerte amigos¡

                          Dr. Risco

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