
En 1991
Juanito y Eusebio medían ya unos 25 cm. Para mi gran sorpresa y alegría, estaban
empezando a ramificar desde la base. Eusebio estaba sacando dos hijitos y
Juanito uno. El crecimiento seguía siendo muy lento. No encontraba ninguna
descripción de esos cactus en mis libros, pero al menos estaban perfectamente
sanos.

¡Aleluya! Me traen un libro de Alemania y
encuentro la primera descripción de Juanito: "Trichocereus schickendantzii, del
Noroeste de Argentina. Tallo de 6 cm de diámetro y altura de 60-90 cm. ,
formando grupos desde la base. De 14 a 18 costillas, con areolas con 9 espinas
radiales y 2 a 8 centrales, de 05-1,5 cm. de largo. La espinosidad aumenta con
la edad. Las flores son nocturnas, blancas y de unos 22 cm de ancho. Fruto
verde, de unos 5 cm."

Al leer el tamaño y descripción de la flor, me
sentí más incentivado y me decidí a transplantarlos de nuevo. Esa vez no me
corté ni un pelo y los planté en un contenedor de 25 cm. Se pusieron muy
contentos y ese año me crecieron unos 7 cm. más y, para colmo de felicidad,
habían ramificado algún hijito más desde la base.

Esperé durante toda la primavera y verano
algún signo de floración, pero todo fue en vano. De nuevo frustrado y un poco
mosqueado, me volví a desentender completamente de ellos. Tenía ya por aquel
entonces unas 3.000 macetas repartidas por todo el jardín que era un auténtico
caos. Mi mujer ya me había dado por un caso perdido.
