
En
Febrero de 1994 un golpe inesperado del Destino: Eusebio ha muerto.
Inexplicablemente me lo encuentro totalmente R.I.P. Durante la autopsia descubro
que el motivo ha sido una infección de hongos galopante. Le comunico la triste
noticia a Juanito que queda muy afectado y entra en profunda depresión.

Durante
todo el año intento animarle. Le doy algún abono, le cambio de sitio y le pongo
cerca de cactus mexicanos que organizan grandes fiestas, pero nada. Al final,
viendo que no hay nada que hacer con Juanito, decido plantarlo en plena tierra.
Parece que se empieza a recuperar. Además tiene al lado unos cuantos
Cleistocactus bolivianos con los que se lleva bastante bien.

A lo largo de 1995 y 96 se recupera
completamente. Ha crecido algo y ha ramificado bastante. Sus hijuelos crecen
bien, pero sigo sin ver ni asomo de una flor. En 1997 me decido a buscarle
novia. Le planto justo al lado a Cristina, una Echinopsis kermesina por la que
todos mis cactus columnares pierden la cabeza. Cristina le hace durante el
verano del 97 unas floraciones despampanantes con enormes capullos rojo-carmín.

Aunque Juanito se hace el loco, la verdad es
que se ha quedado prendado de ella pero reacciona un poco tarde y el invierno se
nos echa encima. Unas Mammillarias, que son muy cotillas, me confirman que
Juanito y Cristina están flirteando. Veremos a ver lo que sucede el año que
viene, pues es bien sabido de todos que cortejar a una Echinopsis kermesina, y
seducirla, es muy difícil.
