Búsqueda personalizada
 Inicio            Crónicas      Acongojante      Canal Risco      Ánsar      PZOE      Sor Julieta      Noticias      Rincones      Misión      Bonsái      Cactusland

 Los Monarcas del Desierto  

 
Nada mejor para simbolizar las tierras del Sudoeste de los Estados Unidos que una sola planta, el Saguaro.  Este cactus gigante se ha convertido en un símbolo utilizado por dibujantes, fotógrafos, productores de películas, y es familiar hasta para gente que jamás ha visto uno en realidad.  La palabra Saguaro proviene de los antiguos indios que usaban sus frutos como comida o para producir bebidas.

 Se dice que este cactus viva, quizás, hasta 300 años o más.  Los más viejos de estos colosos iniciaron la marcha de su supervivencia en inhóspitos parajes cuando todavía reinaba Carlos IV en España, poco antes de que Napoleón lo despojara del trono.  También vivían en los tiempos en que Arizona formaba parte de México, territorio que Estados Unidos adquirió en 1853.

 Aunque es superado en altura y en amplitud por algunos cactus de México y Sudamérica, un Saguaro puede llegar a medir 18 metros o más, y pesar muchas toneladas.  Es el símbolo nacional de Arizona y un cactus muy querido por sus habitantes.  En 1990, debido a la construcción de un embalse cerca de Phoenix, se hacía necesario despejar una zona de Saguaros.  En unas pocas semanas, más de 4.000 familias se habían ofrecido para acoger a los cactus en su jardín.


En sombreado, extensa área del hábitat del Saguaro
que parte desde México hasta Arizona y California en USA.

 Las primeras observaciones sobre esta planta datan de 1540 cuando el conquistador español, Coronado, el primer europeo que penetró en los desiertos del Sudoeste, escribió acerca de un gigantesco cactus que llamaban pitahaya”..  Más de 300 años después, George Engelmann, del jardín botánico de Missouri lo bautizó como Cereus giganteus.  Unos 50 años más tarde, Britton & Rose lo renombraron como Carnegiea gigantea.  Ha prevalecido el nombre de Carnegiea, ya que se demostró que los saguaros no pertenecen al género Cereus.  Este gigante es, sin embargo, un primo genérico lejano de dos cactus que crecen a lo largo de la frontera con México, el Pachycereus schottii y el Stenocereus thurberii,  cactus columnares de un tamaño relativamente pequeño.

 Los saguaros son plantas muy adaptadas a la sequía.  Su tronco y costillas se expande o se contrae según ganen o pierdan agua.  Uno de estos cactus pasó de una circunferencia de 75 cm a 119 cm durante un verano con algunas lluvias.  Esto explica por qué la especie puede sobrevivir varios meses (años) sin una gota de agua.

 Las raíces de los saguaros se extienden unos 250 m2 alrededor de su base y muy cerca de la superficie para poder aprovechar al máximo las lluvias o la mínima humedad que pueda penetrar la superficie del desierto.  Esta habilidad puede volverse mortal con el tiempo ya que, al ser las raíces poco profundas, su anclaje no es demasiado seguro para su peso y talla, lo que motiva que alguno de estos cactus sea derribado durante una tormenta con vientos fuertes.

 Los saguaros crecen lentamente, dependiendo de la temperatura, humedad, condiciones del suelo, elevación y otros factores., y particularmente dependiendo de la edad y desarrollo de la planta.  En el Saguaro National Monument, al este de Tucson, una semilla tarda 5 años en sobresalir del suelo unos 3 cm.  En el Organ Pipe Cactus National Monument, una localidad más baja y seca,  se tarda casi el doble en  conseguir la misma altura.  Según diversos estudios, podríamos  decir que, de media, un saguaro situado en una localidad cercana al este de Tucson mide 3,60m a los 50 años, 6,60m a los 75, y algo más de 9m a los 100 años.

 Aunque los saguaros tienen una expectativa de vida muy grande, viven en duros desiertos.  Enfermedades, los fríos inviernos, incendios forestales y rayos amenazan a estos colosos.  Pero quizás el mayor peligro proceda de los humanos:  Vándalos que dañan los saguaros, ladrones que los roban para vender en el mercado negro, pavimentación de carreteras y urbanizaciones...  Hasta para un monarca la vida puede ser traicionera.

Volver

PUEDES USAR EL BUSCADOR PARA ENCONTRAR CUALQUIER INFORMACIÓN DE FORMA PERSONALIZADA

Búsqueda personalizada
 

 (C) 2008 RAFAEL ÁLVAREZ, VALENCIA, ESPAÑA - POLÍTICA DE PRIVACIDAD, CONDICIONES DE ACCESO Y COPYRIGHT