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Tranquilicé como pude a María del Rosario Cortés, ya que
José Pedro de Mendoza había perdido el conocimiento, y localicé inmediatamente a
la Dra. Cactuslady, sin duda la mejor neurocirujana cactusera del momento.

En menos de una hora, la eficiente
Dra. se encontraba operando el tallo de José Pedro de Mendoza, realizando una
delicada intervención quirúrgica. Según la Dra. Cactuslady, parecía buena señal
que José Pedro de Mendoza mantuviera las flores abiertas a pesar de su
lamentable estado.

María del Rosario
Cortés, incapaz de contener su emoción, había vuelto sus flores hacia la palmera
y lloraba silenciosamente mientras que su gran amor, José Pedro de
Mendoza, era intervenido a vida o muerte. Parecía casi segura la amputación de
su tallo central.
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