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CRONICAS CACTUSERAS DEL DR. RISCO
LA EPOPEYA HÓRRIDA - Primera parte

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La Epopeya
 Hórrida:

EL DR. HÓRRIDA EN ÁFRICA

Memorias del Dr. Risco



LOS ORÍGENES DEL DR. HÓRRIDA

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El ilustre Dr. Hórrida en la actualidad

El eminente e infalible Dr. Hórrida es, a pesar de su edad, ya que es una de las pocas personas vivas del Siglo IXX, una de las más jóvenes promesas del mundo de la Botánica actual. Cuenta en la actualidad con 130 años, de los que ha dedicado casi un siglo al estudio en profundidad de sus amadas plantas, Las Euphorbias.

Nació en Kamasutra, Provincia de Rajaspurkia, India, el 22 de Julio de 1876.   Hijo de unos aventureros emigrantes valencianos, que iniciaban como pioneros el cultivo masivo de plantas de té en las fértiles tierras indias, hereda de sus padres el amor a la aventura y la capacidad de sacrificio.

En efecto, en 1898, consigue el Doctorado de Biología Botánica por la Universidad de Calcuta. Obtiene la Cátedra al año siguiente, y su tesina "La suculencia crasa en las plantas dipomórficas y sus aplicaciones médicas en afecciones dermo-alérgicas" , le abren las puertas de la Universidad de Bombay, donde da clases como Catedrático Titular de Minibiología Vegetal hasta 1901.  La anunciada vuelta de sus padres a España con una inmensa fortuna amasada en las plantaciones de té, le conminan a buscar nuevos horizontes.

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En la foto, el Dr. Hórrida tras obtener su
cátedra en la Universidad de Bombay

Es así como en Diciembre de 1902, habiendo ya regresado la familia Hórrida a España y fijada su residencia en Valencia, convence a sus padres para crear la Fundación Hórrida mediante una suculenta aportación económica de sus progenitores al proyecto.

EL DOCTOR HÓRRIDA EN ÁFRICA

En la primavera de 1903, conoce en el Café Gijón de Madrid a otro espíritu aventurero como el suyo, el del infatigable Dr. Risco.   Rápidamente, con su ágil verborrea y magnífico talonario, convence a éste último para iniciar un arriesgado viaje por el Sur del Continente Africano con el fin de estudiar la biología y el medio ambiente de las Euphorbias en los inhóspitos desiertos africanos. Dicho y hecho, los valientes expedicionarios parten un 7 de Julio de 1903, despedidos por una enfervorecida multitud, en un velero desde el Puerto de Cádiz. Atraviesan todo África en dos carromatos tirados por fieles caballos, y llegan, finalmente, al Desierto de Namibia, en Sudáfrica, el 2 de Enero de 1905 tras haber recorrido miles de kilómetros de inhóspitas y salvajes tierras.

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En la foto, los doctores hacen un alto en el camino para charlar.

Realizan investigaciones durante siete años por los desiertos Sudafricanos. Organizan la taxonomía del género Euphorbiaceae y descubren y catalogan más de 200 especies nuevas. Pero, desgraciadamente, en Enero de 1912, a punto ya de volver a España, se pierden en mitad de una tormenta de arena y son rescatados, medio muertos, por una tribu de Bantúes de Namaqualand quienes los retienen durante 14 años en su poblado. Pero lo peor es que toda la información y especímenes recabados durante la expedición se pierden.  El 11 de Marzo de 1926, aprovechando el descuido de los bantúes que bailaban una danza ritual, huyen durante la noche y escapan de sus raptores. El viaje de vuelta es terrible; tienen que recorrer todo África a pie, sorteando peligros inconmensurables, guiados por la estrella de la Cruz del Sur, soportando el ataque de feroces bestias y todo tipo de peligros.

Después de casi 7 años de odisea, logran llegar a los alrededores de Tánger. Atraviesan el Estrecho en una patera y, a su llegada a las costas de Cádiz el 22 de Diciembre de 1932, son detenidos como inmigrantes ilegales por la Guardia Real Civil de Fronteras y condenados a 20 años de trabajos forzados en el penal de Ocaña.  Son puestos en libertad, por buena conducta, el 17 de Octubre de 1947.  Durante su estancia en prisión, el Dr. Hórrida escribe su primera obra maestra sobre el género: "Usos medicinales de la Euphorbia syphilitica en el tratamiento de las enfermedades venéreas", Editorial Hórrida 1948, en 2 volúmenes encuadernados en piel, obra traducida a más de 28 idiomas.

Pero, como a todos los grandes hombres que han escrito La Historia, el espíritu de Euphorbia Hórrida se fortalecía, más aún si cabe, con las dificultades y adversidades. Por consejo de sus padres, pasa 14 meses en el Balneario de Fortuna con el fin de recuperar de nuevo su salud, donde consigue el Doctorado en Geología Africana por correspondencia de la Universidad de Nairobi. Gracias al sosiego que le producen las aguas termales, prepara calmadamente lo que sería, quizás, su aventura más conocida: La Exploración Total de los hábitats de las Euphorbias del Norte de Africa.  También, durante su reposo, escribe su magnífico ensayo "Influencia de las Euphorbias en la extinción del Canguro Africano", 6 volúmenes, Editorial Hórrida (1949), obra que, una vez traducida al inglés, le sirvió para ser nombrado Doctor in Honoris Causa en Ecología por la Universidad de Cambridge.

Durante el verano del 49, prepara con absoluta discreción hasta el más mínimo detalle de su aventura. No puede contar esta vez con su fiel ayudante, el Dr. Risco, quien se haya explorando ignotos desiertos en los Andes Chilenos (véase "Desorientado en los Andes siete años", por el Dr. Risco, Editorial Hórrida (1956)) por lo que decide realizar la exploración solo. Una vez más, la Fundación Hórrida aporta los onerosos medios económicos y materiales para la expedición.

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Epopeya Hórrida: Exploración del Dr. Hórrida por el Norte
de Africa. En blanco, los hábitats y el número de nuevas
 especies descubiertas. En total más de 460 especies que
 eran desconocidas hasta entonces.

El 8 de Octubre de 1949, nuestro intrépido viajero sale de Barcelona, en el más completo anonimato, con destino a Argel. Una vez allí, compra un discreto coche de segunda mano que carga con víveres, armas y otros instrumentos científicos e inmediatamente emprende un viaje que le llevaría a recorrer más de 18 países distintos.  Llevando su capacidad de sufrimiento al límite, consigue descubrir y catalogar casi 500 nuevas especies de Euphorbias desconocidas. Recorrió y sufrió las inclemencias del calor y la sed en más de 300 inhóspitos desiertos africanos, estando más de una vez a punto de perder su vida en desigual lucha con fieras salvajes. La gesta de nuestro heroico Doctor no pasó desapercibida y se la recuerda en la historia de la Botánica Moderna como "La Epopeya Hórrida".

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El Dr. Hórrida, muy desmejorado, explorando
las Euphorbias del Norte de Africa (1949).

Pero, una vez más, la mala suerte se ceba con nuestro heroico investigador. Agotado y de vuelta ya hacia España, después de recorrer incansable gran parte del continente africano, se queda sin gasolina en mitad de un desierto de Etiopía. Deshidratado y a punto de morir de sed, es rescatado por un grupo de traficantes de esclavos bereberes, pero lo peor es que toda la información y especímenes recabados durante la expedición se pierden. Es encadenado y conducido, junto a los demás prisioneros, hasta un puerto clandestino en Angola. Desde allí son embarcados, en inhumanas condiciones, en un viejo barco mercante con destino al puerto de  Antofagasta, en Chile, y son vendidos a unos desalmados que los trasladan al desierto de Atacama para realizar trabajos forzados en una mina de uranio.

Allí es obligado a trabajar más de 20 horas diarias extrayendo el precioso mineral de profundas simas, sobreviviendo en condiciones infrahumanas. Pero he aquí que, estando el Dr. Hórrida a punto de fenecer, radiactivo (brillaba en la oscuridad cual luciérnaga festiva) y entregado a lo que parecía una muerte segura, se produce la página más hermosa, quizás el momento más bello de la Historia de la Botánica, tantas veces reflejado en libros y películas, que se produce por una increíble coincidencia:

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El Dr. Risco, en Chile, en arriesgada
observación de cactus salvajes.

Como recordarán, el incombustible Dr. Risco se hallaba investigando la flora cactácea del desierto de Atacama en Chile y, por pura casualidad, se apercibió de la existencia de una mina, a la que acudió para comprar agua y tabaco. No tenía el infalible Doctor la más mínima idea de que en esa misma cantera trabajaba, prisionero y esclavizado, el infeliz Dr. Hórrida.

El osado Dr. Risco se fijó, al acercarse, en un pobre y tembloroso trabajador que subía tambaleante, camino arriba, una carretilla cargada hasta los topes. Cada pocos metros el desgraciado caía vencido por el peso y volvía a levantarse en una escena patética. Al pasar a su lado y a pesar de su lamentable estado, en seguida descubre, con asombro y rabia controlada, que esa esclavizada y maltratada figura es, en realidad, su amigo y mentor Dr. Hórrida.

Sin perder un sólo instante decide un plan y el agudo Dr. logra embaucar a los inmorales dueños de las minas para que le vendan al esclavo y compra su libertad por 30.000$ que satisface con cheques de viaje American Express falsos. Cuentan, los pocos testigos de ese grandioso momento, que el Dr. Risco se dirige a ese febril desgraciado, vuelca su carga, le mira a  los ojos extendiendo su mano, y le pregunta: "¿El Dr. Euphorbia Hórrida, supongo?", a lo que un exhausto Dr. Hórrida responde: "!Coño, Dr. Risco, no sabe cuánto me alegra verle! ¿Cómo Vd. por aquí?", con lo que se sella una página de oro de la Botánica.

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Lamentable estado del Dr. Hórrida antes
de ser rescatado por el Dr. Risco. Nótese
 el gran gesto de sufrimiento del insigne Dr.

 

Cuatro semanas más tarde, los doctores
descansan a la sombra de un cactus. A
la izquierda, el Dr. Hórrida recuperado.

No sin grandes dificultades, nuestros exploradores logran llegar a Puerto de Valparaíso. La Fundación Hórrida se ha encargado de contratar sendos pasajes de lujo en un trasatlántico para su vuelta a España. Embarcan confiados, pero su travesía se convierte en un infierno. A la altura del Cabo de Hornos, el barco se parte por la mitad y se hunde, azotado por una espantosa tormenta. Parte de la tripulación y el pasaje, entre los que se encuentran nuestros doctores, son rescatados, al borde de la muerte de frío y agotamiento, por un oportuno barco ballenero islandés que pasaba por las cercanías del naufragio. Perecen en la tragedia más de 300 pasajeros, pero lo peor es que toda la información y especímenes recabados durante la expedición del intrépido Dr. Risco por los Andes se pierde en las agitadas aguas.

Tras muchas peripecias, nuestros aventureros regresan a España el 29 de Agosto de 1956. El mimo y cariño que prodiga la familia al Dr. Hórrida hacen que este recupere su demacrado aspecto en unos pocos meses. Durante su convalecencia en la residencia familiar, escribe otra de sus más afamadas obras, "Atlas de las Euphorbias del Norte de Africa", Editorial Hórrida (1957), consigue la Cátedra en Neurobotánica Plasmática de la Universidad de Salamanca y crea el primer periódico español de difusión internacional "La Voz Hórrida". En Abril de 1958, es recibido por el Santo Pontífice Juan XXIII en Roma quien, habiendo llegado a sus oídos las increíbles gestas del Dr., lo recibe en audiencia privada y lo bendice, nombrándole Caballero Apóstol de la Iglesia Romana en los Mundos Euphórbicos.


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