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CRONICAS CACTUSERAS DEL DR. RISCO
LA EPOPEYA HÓRRIDA - Segunda parte

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La Epopeya
 Hórrida:

EL DR. HÓRRIDA EN ASIA

Memorias del Dr. Risco

En 1960, el gusanillo de la aventura corroe las entrañas de nuestro inoxidable Dr., quien, desoyendo las voces de familiares y amigos, prepara en secreto lo que él denomina "La Exploración Decisiva del mundo de las Euphorbias Asiáticas". Esta vez, tampoco puede contar con la ayuda de su querido amigo el Dr. Risco. Este ha corrido peor suerte y, presa de una esquizofrenia paranoica por la terrible experiencia vivida, se haya recluido en una clínica psiquiátrica en Salamanca donde recibe 12 electroshocks diarios. Más tarde, el Dr. Euphorbia recibe noticias que indican que el Dr. Risco se ha escapado del hospital después de agredir a un médico con objeto de emigrar a USA para ingresar en los Marines. La terrible noticia no desanima a nuestro arrojado aventurero quien decide ofrecer toda la fama y descubrimiento que su nuevo viaje ofrezca a la memoria del leal Dr. Risco.  Antes de partir, en Enero de 1961, cataloga una nueva especie de Euphorbia que descubre en Torrevieja con el nombre de Euphorbia riscosa, en recuerdo de su querido amigo a quien todo el mundo ya da por muerto. 

En efecto, el 28 de Enero de 1961, después de haber rechazado el puesto de Ministro de Agricultura y Fomento que le ofrecía el Dictador y Generalísimo Franco, embarca desde el puerto de Barcelona en un ferry con destino a Turquía, despedido por cientos de miles de seguidores, catalanes y de todas partes del país, que se agolpan en los muelles para brindar su adiós al Explorador y desear un buen fin a su aventura.

Empieza su periplo por Turquía y Armenia, donde descubre más de 27 especies desconocidas de Euphorbias. Continúa por los desiertos de Oriente Medio, desafiando inmensas dunas con su humilde furgoneta. Desde allí se desplaza a Irán, continuando por Turkmenistán, Uzbekistán, Kirguizistán, Tayikistán, Afganistán, Pakistán, hasta llegar, finalmente a India. Visita Kamasutra, el pueblo que le vio nacer, donde es recibido como un héroe. Allí descansa unos días; repone fuerzas y carga nuevas provisiones. Euphorbia está contento: en tan solo año y medio ha recorrido más de 16 países y ha descubierto numerosos y extraños ejemplares. Así mismo, el material botánico acumulado hasta el momento es valiosísimo.

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En la foto, el incansable Dr. Hórrida se prepara para pasar la
noche en las frías estepas de Mongolia a menos de 24 grados
bajo cero. Nótense las numerosas cajas repletas de raros
descubrimientos de especies de Euphorbias que transporta
sobre el techo de la furgoneta. El bidón es de orujo gallego.

El invencible Dr. abandona Kamasutra con lágrimas en los ojos el 22 de Septiembre de 1962 y reemprende camino, dirigiéndose a la parte más arriesgada de su viaje: La Exploración Total de las Euphorbias Chinas. Atraviesa Nepal y el Tíbet. Es recibido por el Gran Lama que le nombra, en reconocimiento a su merecida fama, Apóstol Budista de los Mundos Euphórbicos. De allí pasa a la inmensa China, donde realiza investigaciones durante más de un año y cataloga 70 nuevas y raras Euphorbias. Las temperaturas en las estepas de Mongolia son infernales, con más de 60 grados durante el día y un súbito descenso durante la noche a menos de 24 grados bajo cero. Además de los problemas del idioma, nuestro inefable Dr. ha olvidado llevar dinero chino, por lo que se ve obligado a cazar para conseguir alimentos. Las cosas se complican más aún cuando cae enfermo de Fiebre Amarilla y casi agota su reserva de orujo gallego. En un estado cercano a la alucinación, con más de 40 grados de calentura, recorre una y otra vez, desorientado, la enorme Muralla China, hasta que consigue, en un precario estado de salud, poner rumbo hacia el sur.

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Exploración del Dr. Hórrida por Asia. En blanco,
los hábitats y el número de nuevas especies
 descubiertas. En total más de 700 Euphorbias
 que eran desconocidas hasta entonces.

Los problemas no habían hecho más que comenzar. Logra atravesar la frontera con Laos sobornando a un corrupto funcionario con lo que le quedaba del bidón de orujo. Para bajar la fiebre y evitar las convulsiones, mastica las plantas de opio, Papaver somniferum, que encuentra a su paso. Increíblemente, dedica los pocos ratos de lucidez que le permite su estado para continuar estudiando y catalogando nuevas Euphorbias. El 4 de Noviembre de 1963, nuestro depauperado Doctor, cae en una emboscada que le tiende un execrable grupo de narcotraficantes armados. El Dr. Hórrida es secuestrado junto con su furgoneta, que los malhechores llenan de sacos de heroína. Desde allí sale junto con sus raptores con destino a Saigón, en Vietnam. El Dr. Hórrida, medio inconsciente, sabe que su muerte es segura ya que los traficantes de droga no pueden dejar vivos a incómodos testigos. Pero lo peor es que toda la información y especímenes recabados esos años durante la expedición del intrépido Dr. Hórrida por Asia se pierden.

A unos 60 Km. de Saigón, son detenidos por tropas del Vietcong. Los traficantes de drogas son asesinados en el mismo instante. El Dr. Hórrida es tomado por espía y sometido a descarnadas torturas por los salvajes vietcongs. Finalmente, medio muerto, es encerrado en una jaula acuática en un apestoso río infestado de ratas con el fin de servir, más tarde, como conejillo de indias en una letal "ruleta rusa" que sus inhumanos captores usaban para realizar apuestas. Una vez más, cuando ya todo parecía perdido para el inconmensurable Dr., el destino va a escribir una nueva página de oro de la Historia de la Botánica.

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El indomable Teniente de los marines, Dr. Risco,
dirigiéndose hacia un famoso burdel de Saigón. La esquizofrenia es, todavía, patente en su rostro.

El sacrificado Dr. Risco, esquizofrénico perdido, se había enrolado en los Marines y se hallaba combatiendo en Vietnam. Gracias a grandes hazañas y a su inmenso valor, motivado por la esquizofrenia y falta de aprecio a la vida, había sido ascendido ya, en fulgurante carrera militar, al grado de Teniente de Operaciones Especiales. Hallábase tomando algún infame brebaje alcohólico en un burdel de los bajos fondos de Saigón cuando oyó una conversación, desde una mesa cercana, que tenían unos delincuentes. En un momento dado, uno de los rufianes le confió a otro: "Cleo que los del Vietcong han detenido a unos tlaficantes de dlogas, a unos 60 Km al nolte de Saigón. Estaban diligidos pol un extlanjelo muy lalo con nomble de Eufolbia Hólida, o algo así. Mañana pol la noche hablá apuestas pues lo van a apiolal con la luleta lusa. ¿Vamos y hacemos unas apuestas?"

Al oir esa frase, el demente Dr. Risco vuelve a la realidad y sufre un Shock Retrofrénico Etílico Permutante que le devuelve, de súbito, a la sensatez: "¿Qué demonios hago yo de marine? ¿Qué sucedió después del naufragio? ¿Por qué sé hablar inglés? ¿Acaso se refieren esos degenerados malandrines a mi amigo el inefable Dr. Hórrida?" (Léase "Desorientado 4 años en Vietnam", por el Dr. Risco, Editorial Hórrida (1967)). Se acerca a la mesa que ocupaban aquel grupo de canallas y hampones, y logra sonsacarles con gran habilidad, fingiendo ser un vicioso de las apuestas, el lugar donde se encuentra prisionero el torturado Dr. Hórrida.

Su corazón late aceleradamente cuando se dirige a la Base Americana de Saigón, forma a su compañía y, sin pedir permiso a sus superiores, parten 60 héroes, en vehículos todo terreno, con el fin de rescatar al moribundo Dr. Hórrida de una muerte segura. Es así como, el 2 de Enero de 1964, un grupo de arrojados marines rompen las líneas del Vietcong y penetran 40 kilómetros en una jungla plagada de soldados enemigos. La lucha es feroz y se combate cuerpo a cuerpo. Finalmente, el teniente Risco y unos pocos de sus hombres, malheridos, logran llegar a las cercanías de la choza del río donde el Dr. Euphorbia está enjaulado. Desde allí, el Dr. Risco da la orden final para el rescate de su amigo y pronuncia la famosa frase "Don't shot Euphorbia. He's my friend. Ok?" (No disparéis a Euphorbia. Es mi amigo. ¿Vale?).

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El heroico Teniente Risco, a la derecha, da las
 últimas órdenes a sus hombres antes de iniciar
el rescate del moribundo Dr. Hórrida.

El ataque por sorpresa solo dura unos minutos y todos los fieros soldados Vietcong son exterminados. Cuando llegan a la jaula hundida en el río, observan preocupados que el infalible Dr. Hórrida está inconsciente y se teme por su vida. Un soldado médico le aplica una inyección de morfina con bourbons  y, al cabo de unos instantes, un débil Dr. Hórrida abre los ojos y se dirige en un susurro a sus libertadores: "En la jaula... hay... Euphorbias acuáticas... que no se pierdan esos ejemplares únicos", cayendo a continuación de nuevo en el desmayo.

Pero las cosas empeoran. Furiosas, las fuerzas Vietcong inician un tremendo ataque con morteros y fuego de ametralladoras pesadas convirtiendo la zona en un infierno que diezma los ya escasos hombres del teniente Risco. Han pasado más de seis horas; el Dr. Hórrrida ha entrado en coma y se combate ya cuerpo a cuerpo sin piedad. De nuevo una lluvia de proyectiles de mortero cae sobre las cabezas de los escasos supervivientes que se aprestan ya a entregar su vida en desigual combate.

Cuando todo parecía perdido, llegan los helicópteros que rescatan a estos héroes que son trasladados a un hospital de campaña en Saigón. De los 60 hombres que formaban la compañía del teniente Risco solo consiguen regresar siete, pero lo peor es que toda la información y especímenes de la única especie de Euphorbia acuática descrita hasta hoy se pierden en el fragor del combate. El Dr. Risco es ascendido a Capitán por su gesta, aunque renuncia en el mismo acto a su brillante carrera militar y pide la excedencia para poder seguir de cerca la convalecencia de su maltratado amigo. El 19 de Enero de 1964, nuestros valientes exploradores del mundo vegetal llegan en un avión militar a la base de Torrejón de Ardoz en Madrid. El momento en el que el inimitable Dr. Hórrida es descendido del avión en una camilla es retransmitido a todas las televisiones e inmortalizado en el mundo entero.

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