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Queridos amigos:
Hace unos días que leía por ahí un artículo que hablaba sobre la concepción
de los europeos, y de los españoles en particular, sobre Estados Unidos.
Parece ser que la "american way of life", la tan cacareada forma de vida
americana, no goza de muchas simpatías por aquí.
La verdad, la primera vez que fui a Estados Unidos lo hice con la mosca
detrás de la oreja; ya sabéis, cuestión de estereotipos. Pensaba que me iba
a encontrar en un país medio idiotizado, lleno de gente obsesionada por el
consumo, la ingesta de enormes y grasientas hamburguesas, gente soberbia que
creerían ser los monarcas del planeta... y etc.
Sin embargo me llevé una gran sorpresa. Me encontré con gente muy normal,
bastante simpáticos. Normalmente muy individualistas, gente que vive y deja
vivir. Sinceramente no tuve ningún problema de entendimiento con ellos a
pesar de enormes diferencias culturales -literalmente en cuanto a "cultura",
educación- e ideológicas.
No, la desgracia que tienen los estadounidenses es la
baja calidad de sus gobernantes. Nunca tuvo Estados Unidos un apoyo y
solidaridad mundial más evidente que cuando los atentados de las Torres
Gemelas. Pero desde entonces ha llovido mucho.
La decisión de atacar Iraq basado en pruebas falsas y mentiras, el ridículo
durante la catástrofe del Huracán Katrina que asoló Nueva Orleans, la doble
moral que pretenden imponer basada en que todo lo que es bueno para "los
americanos" es bueno para el resto del mundo... y, por supuesto, las
actuaciones de su aberrante presidente y su gabinete de gobierno.
Desde mi punto de vista, lo peor que le puede pasar a
un país es que el líder que lo representa y dirige sea un completo idiota.
Georges W. Bush deja muy difícil el trabajo de lavar la imagen de EEUU a sus
sucesores. El Presidente se ha cargado lo poco que quedaba de reputación a
su país. Eso sí, la figura de Bush es hoy como un personaje de tira cómica y
muy popular en las páginas de chirigota que pululan por Internet.
A ver, la última, de ayer o antes de ayer: Bush
declara en no sé dónde que "algún día el Buen Dios se llevará consigo a
Fidel Castro". Bueno, bien, es muy católico y creyente el hombre. Pero,
caramba, hacerlo precisamente en los días que la CIA hace públicos los datos
que revelan atentados fallidos contra la vida de Fidel, financiados y
dirigidos por Estados Unidos, suena a auténtico cachondeo. Debería de haber
dicho: "Como no hemos podido asesinar a Fidel, habrá que esperar a que Dios
se lo lleve". Más vale pasar por cínico que por imbécil.
Aquí tenéis el artículo:
Un informe del grupo de análisis PEW refleja los
sentimientos hacia la primera potencia
YOLANDA MONGE - Washington - 28/06/2007 Para El País.
Todo parece indicar que España se está convirtiendo en la punta de lanza del
sentimiento antiestadounidense europeo. O al menos eso es lo que los
españoles piensan, según el informe sobre actitudes globales que el grupo de
análisis PEW ha llevado a cabo entre 45.239 personas de 47 países,
presentado ayer en Washington. Ligeramente superior que en el informe de
2006, el prestigio de EE UU sigue por los suelos en España, donde sólo un
34% de los ciudadanos tiene una buena imagen de la primera potencia mundial.
"En comparación, el 60% de los españoles tiene una opinión desfavorable de
Estados Unidos", dice el informe. Y añade: "En 2000, una gran mayoría en
Canadá, Reino Unido, Francia y Alemania tenía una imagen positiva de EE UU.
Y lo mismo sucedía en España, con un 50%". Mucho ha cambiado el panorama.
El sentimiento anti EE UU en España es tan acentuado que sitúa a nuestro
país a los niveles de los territorios palestinos, Francia, Alemania o
Kuwait. Por ejemplo, siete de cada diez españoles creen que EE UU fomenta la
desigualdad entre ricos y pobres con sus políticas.
Aunque el ciudadano español diferencia entre Gobierno y población, sólo a un
46% de los encuestados le caen bien los ciudadanos estadounidenses. Este
porcentaje es el más bajo de los aliados tradicionales de EE UU en Europa.
España está, de hecho, por debajo de Italia, Alemania o Francia. "Aunque las
opiniones favorables sobre los estadounidenses han caído en la mayoría de
países de Europa, se mantienen, por lo general, positivas", se lee en el
informe. "En cada país europeo hay más gente que expresa opiniones positivas
sobre los estadounidenses que sobre el país".
De entre todos los países occidentales, España es el más crítico con el
presidente George W. Bush: un 88% de los españoles dice no confiar ni en
Bush ni en Vladímir Putin como presidentes de dos grandes potencias
mundiales. Tan sólo un exiguo 7% confía en el presidente de los
estadounidenses, exactamente la misma cifra que el año pasado. Es, además,
la mitad del 14% francés. Hugo Chávez, con un 16%, obtiene mejor nota.
Hablar de la política exterior de EE UU a un español es mentarle el
desastre. España tiene la población más crítica con la diplomacia
estadounidense, sólo ligeramente superada por Francia y Suecia entre los
encuestados. Un 75% de los españoles cree que los intereses de EE UU no
coinciden en absoluto con los españoles. De todos modos, España es más
radical, pero no es una excepción: la llamada vieja Europa tiene la
impresión general de que los intereses de los aliados a ambos lados del
Atlántico difieren.
Sin embargo, España es el nuevo adalid del fervor comunitario en la vieja
Europa. Un 80% de los encuestados considera que la Unión Europea es
beneficiosa para el interés nacional. Ni siquiera los países fundadores, los
miembros del eje europeo -Francia y Alemania-, son tan entusiastas. Sólo
incorporaciones recientes como Polonia o Bulgaria son ligeramente más
apasionados, con cifras que rondan el 83%.
España también destaca como uno de los países más críticos con las campañas
bélicas de Estados Unidos. Un 71% de los españoles asegura que los aliados
tendrían que retirarse de Irak cuanto antes, como el presidente del
Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, hizo con las tropas españolas en
2004. El porcentaje que cree que se debería hacer lo mismo en Afganistán no
es mucho menor: un 67%.
La particular "guerra contra el terrorismo" del presidente George W. Bush no
convence en España. Si un 63% la apoyaba en el año 2003, después de los
atentados del 11-M esta cifra cayó a un 26% en 2005 y se ha mantenido en
torno al 20% desde entonces. El apoyo a esta política estadounidense ha
caído drásticamente en toda Europa, con una media de al menos 25 puntos
porcentuales en casi todos los países.
A pesar de todo, los norteamericanos no parecen afectados por esta mala
imagen que de ellos tienen los españoles. La CIA, por ejemplo, sigue
llamando a España "un campeón global de la libertad" en su anuario
estadístico.
Y nada más. A los amigos Estadounidenses
sólo decirles que les acompaño en el sentimiento. Y a todos los demás que no
caigamos en los estereotipos: Ni en España somos todos toreros ni sólo suena
flamenco en nuestras discotecas. En USA también hay mucha gente maja.
Dura es la vida del cactusero... y ¡Olé!
Hasta la próxima,
Dr. Risco
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