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A
principios de Marzo de 1999, recibimos la visita en Cactus Center Club del
Delegado de la Casa Real, Don Pedro Torquemada, quien era portador de una carta
de Su Majestad, Juan Carlos I.
En dicha carta se
nos explicaba que, habiendo oído sobre las hazañas de los Insignes Doctores del
Cactus Center Club, habíamos sido escogidos por Su Majestad para el desempeño de
una secreta, delicada y arriesgada misión, y se nos conminaba a ponernos
inmediatamente al servicio de la Corona.
En solemne reunión
de los Dres. del Club, que se mantuvo bajo la presidencia del Dr. Horrida,
fueron designados los Dres. Josetxu, Oms y Risco para el cumplimiento de la
misión. Los Doctores fueron trasladados al día siguiente, 9 de Marzo, en un
F-18 de las Fuerzas Aéreas desde la base de Manises hasta Madrid, Torrejón de
Ardoz, y, posteriormente, en helicóptero hasta el Palacio Real.
Una vez allí,
fueron recibidos con todos los honores y conducidos a una audiencia personal con
Juan Carlos I. En una larga reunión que duró hasta el amanecer, el Rey les puso
en antecedentes de lo que se esperaba de ellos y los motivos por los que su
misión debía desempeñarse sin ningún fallo.
El Rey
Juan Carlos
les explicó que era necesario averiguar en qué estado de civilización se hallaba
el Sudoeste de Estados Unidos. Así como se tenía mucha información sobre la
situación de México, por lazos de lengua y culturales, de poca o nada se
disponía de sitios como Arizona. Prácticamente, desde la exploración de
Francisco Vázquez de Coronado en 1540, muy poco se sabía sobre el desarrollo
cultural de esas zonas y era necesario comprobarlo in situ.

El Dr. Risco en el momento de ser detenido por la Patrulla de Fronteras, en un
antro de perdición.
Muy
al contrario, había llegado a oídos de Su Majestad que podían existir
situaciones de injusticia hacia los hispanos en Estados como California,
Arizona, Nuevo México o Texas. La misión de los Dres. consistiría en explorar
la zona lo más discretamente posible, evitando confiscar o requisar tierras para
la Corona de España a menos que fuese absolutamente necesario, e informar de la
forma más rápida y veraz de la situación real de los nativos de la zona.
Corrían rumores de que los lugareños se atiborraban con hamburguesas de queso,
solo bebían Coca-Cola, y su civilización se deterioraba a marchas forzadas.
Esta situación era inadmisible, si cierta, y deberíamos poner los medios
necesarios para detener la degeneración social que no paraba de extenderse.
Los Doctores tan
solo disponen de 30 días para organizar la expedición. Durante ese tiempo, los
servicios secretos españoles les proveen de una nueva identidad, todos sus
pasaportes y documentación se crean a nombre de biólogos investigadores del Real
Jardín Botánico de Madrid. Son entrenados en las técnicas más sofisticadas de
espionaje que incluyen tanto pruebas de resistencia a torturas, como el manejo
de avanzados sistemas de comunicación electrónicos.

El Jefe y el Dr. Risco descansan a la sombra de un bosque de
Myrtillocactus geometrizans.
Pero es necesario
contar con un guía que conozca bien el lugar, alguien de completa confianza e
imparcialidad, que pueda conducir a los Dres. a través de desiertos y en las
condiciones más duras por esas recónditas tierras americanas. El Dr. Risco
recurre una vez más a su hermano guapo, El Jefe, quien, una vez convencido de
los nobles proyectos de la expedición, da su aprobación a la aventura.
Arriesgándolo todo, compartirá las dichas y los sufrimientos de la misión.
El
cuartel general y centro de comunicaciones se establecerá en las instalaciones
del Arizona Cactus Club, en Bisbee, Arizona. Los Doctores se alojarán en un
motel en el desierto, a unos pocos kilómetros de la frontera con México, muy
cerca de un pueblecito llamado Naco, donde, haciéndose pasar por investigadores
botánicos, se supone que pasarán desapercibidos.
En un tiempo récord
todo está listo para la partida. Se organiza una cena de despedida de los
Doctores de Cactus Center Club el 7 de Abril. En emotivo acto, el Dr. Bermudian
hace entrega a los expedicionarios del Diario de Navegación donde se reflejarán
todos los acontecimientos de la expedición. La fiesta dura hasta altas horas de
la madrugada y los expedicionarios son agasajados como héroes.

Nuestro proveedor de puros habanos y
piloto diurno, el insigne Dr. Oms
El día 8, a las
16
h., los Doctores son despedidos por sus familias en la Estación Central de
Valencia. Parten rumbo a Barcelona. El Jefe ha sido designado Guía de la
exploración, el Dr. Josetxu como Escribano, el Dr. Oms como Suministrador de
licores y cigarros habanos, y el Dr. Risco como Capitán y Comandante en Jefe.
Después de una
frugal cena y copas por Barcelona la nuit, con solo unas pocas horas de reposo,
nuestros valientes aventureros embarcan en un avión de la British Airways,
destino Barcelona-Londres-Phoenix, un histórico 9 de Abril de 1999, a las 7.00
horas. La epopeya cactusera ha comenzado.
Aunque
no podían imaginarse que los problemas comenzarían a los pocos minutos del
despegue ya que el avión estaba lleno de hijos de la Gran Bretaña, cosa bastante
normal, por cierto, en un vuelo de la BA....
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