|
De vuelta hacia nuestros apartamentos
el Dr. Oms tiene una discusión con el portero de noche del motel. Se trata de un
indio, de la India, que habla mal el inglés. El Dr. Oms le insiste en
solicitar una habitación de No Fumadores y se queja de que la que le fue
asignada conserva un horrible olor a tabaco en el ambiente. El indio le responde
que si quiere fumar, o no, es una decisión que a él le trae sin cuidado. El Dr. Oms se empieza a mosquear y el indio también. Huuum... El Dr. Risco es el
traductor y me parece que adapta las traducciones a su gusto porque las cosas se
ponen calentitas.
Finalmente parece que todo se
arregla y el indio le cambia la habitación al Dr. Oms por otra. El indio y
el Dr. risco paparruchan algo en inglés que debe ser muy gracioso ya que se
parten de risa y, solucionados todos los problemas, nos retiramos a dormir.

Aproximadamente
sobre las 12 caímos como troncos en la cama. Antes problemillas
con la ducha en exóticos cuartos de baño. Eran unas mini-bañera, con la
ducha fija (o un chorro de agua fijo que salía de la pared a unos 60 cm del
suelo). Joder qué cosas, uno tenía que ponerse de
rodillas o tumbarse para poderse lavar de la cabeza
a los sobacos. De pie el chorro te daba
directamente en las pelotas. El Dr. Oms no tiene agua
caliente en su habitación por una avería y se
tiene que duchar con agua fría en un acto que le honra
(hacía un frío de narices).
A las 5 suena
el puñetero despertador ya que habíamos quedado en que el El Jefe nos recogería
a las 6 de la mañana para visitar las instalaciones del Arizona Cactus. David,
como hombre de desierto, solo duerme durante el día y con un ojo abierto.

Nos
levantamos diligentes y acudimos a la taberna para desayunar.
Y vaya frío, que había
charquitos de hielo por el aparcamiento.
Resulta que la
taberna está cerrada pero hay una especie de comedor al lado donde sirven
desayunos. Hay una rubia nativa del lugar que nos observa como a bichos raros y
nos pone unas inmensas tazas de café y nos trae una carta. Nuestro Capitán se
decide por el plato nº 3 ya que parece una cosa ligera... Y nos traen tres
bandejas con puré de frijoles con chile, cosas con enchiladas y
dos
hamburguesas. Nos quedamos alucinados pero deglutimos con apetito y con varios
litros de café para apagar el chile que corre por nuestras venas.
|