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A las seis,
puntual, El Jefe pasa a recogernos y nos coge en los postres. Se toma un café
con nosotros y nos vamos a continuación a visitar su jardín. Son tan solo unas
pocas millas y en cinco minutos vemos que nuestro guía tuerce a la izquierda de
una carreterita y vemos un cartel que pone “Cactus Lane”. Nos informa de que la
calle es suya y, en efecto, al final de la calle, en el nº 8, vemos el letrero
del Arizona Cactus & Succulents Research.

Y cómo definir
el “jardín” del Jefe: Imagínate un cactusero iluminado que decide hacerse una
casa en mitad del desierto para hacer cada día más grande un jardín de cactus;
imagínate unas 800 especies de plantas de desierto que vegetan en perfecta
armonía con su entorno; imagínate que estás construyendo una valla que rodee el
recinto hecha con materiales de desecho y cemento y que nunca se acaba. Un
montón de cactus, agaves, yucas, dasylirions, multitud de plantas crasas, muchas
clases de chumberas, y todo ello adornado con miles de detalles, figuritas,
artesanía india, antigüedades. Realmente, cientos de objetos extraños y
curiosos donde fijar la mirada.

Multitud de
pequeños rincones construidos artesanalmente con pequeños sitios para sentarte
un ratito a la sombra. En pocas palabras: Fantástico el trabajo de David.

Estuvimos toda
la mañana ganduleando por ahí, sacando fotos. David nos dio un paseo por su
jardín y nos explicó muchos secretos de esas plantas que tan bien conoce.
Comimos unos trozos tiernos de Opuntia, nos hizo probar vino de saguaro, dulce
de tunas y etc.

Nos pusimos un
ungüento de plantas del desierto para protegernos del sol. La sequedad es
tremenda y en solo un par de horas al sol te pones como un cangrejo. A las 7 de
la mañana estás a 0 grados, a las 11 a 40 grados. Sí señor, así es la vida en
el desierto

Para aportar nuestro granito de arena
le habíamos llevado a David una pila de Manises, famosas cerámicas valencianas,
que colocamos en una de las paredes de su jardín. Su uso no pudo ser más
ecológico ya que nos comentó El Jefe que llenaba la pila de agua por las noches
y que era muy frecuentada por búhos y lechuzas.

El Dr. Oms instaló todo el sistema de
comunicaciones en la oficina del Jefe y nos reunimos en la casi recién acabada
sala de juntas y biblioteca del Arizona Cactus, construida con madera de
saguaro. Siguiendo las instrucciones del Capitán, colocamos las banderitas de
USA y España sobre la mesa, e informamos a la Casa Real de que la Operación
seguía su curso previsto.

Realizamos la 1ª Reunión Oficial y encuentro amistoso entre los dos club
hermanos, Arizona Cactus y Cactus Center Club, con banderitas incluidas y todo.

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