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Una vuelta por Bisbee City

Mensaje secreto cifrado a Su Majestad Juan Carlos I

Querido Juanca:  Temo por la virginidad del Dr. Josetxu a manos de libidinosos mexicanos.  La alta temperatura y el sol abrasador calientan nuestros cerebros de mala manera.  Es muy dura la vida del cactusero.  Stop.  Tomo una guinness y medito preparando nuestra primera expedición por los alrededores del desierto de Chihuahua.  Stop.  Realizamos la 1ª Reunión Internacional del Cactus Center Club en el jardín de El Jefe y brindamos nostálgicamente en recuerdo del insigne Dr. Hórrida.  Por los poderes en mí depositados, nombro al Dr. Oms piloto y chófer oficial de la expedición 

Capitán Risco.

 Nos dimos una vuelta por Bisbee, un pueblo muy bonito, con empinadas calles y lleno de pequeñas tiendas.  Bisbee era una ciudad famosa debido a la existencia de yacimientos de cobre en sus alrededores y guarda todavía una cierta apariencia de población minera.  Además era una ciudad fronteriza de gran importancia en la época, muy transitada por pistoleros legendarios y hombres fuera de la ley.

 Hoy día, su existencia la debe principalmente al turismo.  Es una ciudad muy simpática, con un aire bohemio que le transmiten la gran cantidad de artistas, músicos, pintores, escritores, escultores, etc., que residen en ella.

 

 Visitamos alguna tienda de artesanía y cuando nos preguntaban de dónde éramos y decíamos que españoles, la pregunta era inevitable:  ¿Y qué demonios habéis venido a hacer a Bisbee?  Y al responder que éramos cactuseros que queríamos recorrer el desierto y ver cactus, la gente se tronchaba de risa o desconfiaba inmediatamente de nosotros.  Llegamos rápidamente a la conclusión de que es muy duro tener un comercio en Bisbee.

 Contratamos con un pintor ambulante el cuadro que tenéis en esta página para inmortalizar a El Jefe, Dr. Josetxu y Dr. Risco.  Increíblemente, el artista pintó el cuadro en segundos y nos dejó pasmados (estos americanos son la leche). 

 En cambio, el Dr. Oms prefirió comprar una cabeza de vaca, perfectamente conservada, gracias a la cual logró pasar totalmente desapercibido y sin llamar la atención durante nuestro paseo por el pueblo.

   

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