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Nos dimos una
vuelta por Bisbee, un pueblo muy bonito, con empinadas calles y
lleno de pequeñas tiendas. Bisbee era una ciudad famosa debido a la
existencia de yacimientos de cobre en sus alrededores y guarda
todavía una cierta apariencia de población minera. Además era una
ciudad fronteriza de gran importancia en la época, muy transitada
por pistoleros legendarios y hombres fuera de la ley.

Hoy día, su
existencia la debe principalmente al turismo. Es una ciudad muy
simpática, con un aire bohemio que le transmiten la gran cantidad de
artistas, músicos, pintores, escritores, escultores, etc., que
residen en ella.

Visitamos alguna
tienda de artesanía y cuando nos preguntaban de dónde éramos y
decíamos que españoles, la pregunta era inevitable: ¿Y qué demonios
habéis venido a hacer a Bisbee? Y al responder que éramos
cactuseros que queríamos recorrer el desierto y ver cactus, la gente
se tronchaba de risa o desconfiaba inmediatamente de nosotros.
Llegamos rápidamente a la conclusión de que es muy duro tener un
comercio en Bisbee.

Contratamos con un pintor ambulante el cuadro
que tenéis en esta página para inmortalizar a El Jefe, Dr. Josetxu y
Dr. Risco. Increíblemente, el artista pintó el cuadro en segundos y
nos dejó pasmados (estos americanos son la leche).

En cambio, el Dr. Oms prefirió comprar una
cabeza de vaca, perfectamente conservada, gracias a la cual logró
pasar totalmente desapercibido y sin llamar la atención durante
nuestro paseo por el pueblo. |