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Recogida de especímenes.

Mensaje secreto cifrado a Su Majestad Juan Carlos I

Querido Juanca:  Investigamos y descubrimos nuevas especies de raros cactus como el Echinocereus omsianus o la Coryphanta  josetxuensis. Stop. Hemos confiscado varios ejemplares para el Jardín Botánico del Jefe. Stop. Fumo extrañas hierbas medicinales en una costumbre ancestral de los aborígenes de Arizona. Stop. Tienes que probarlas, Juanca, están de puta madre. Ándele, ándele. Stop.     

Capitán Risco.

  Entonces El Jefe nos dijo que tenía que reunirse con el Dr. Risco para comentarle unas cosas y mandó al Dr. Oms y al Dr. Josetxu que mientras tanto buscaran por ahí algunos cactusitos jóvenes para plantar luego en su jardín.  El Dr. Risco y David se alejaron un poco y nosotros nos pusimos a buscar cactus.

  Encontramos una especie desconocida de Coryphanta que bautizamos como Coryphanta josetxuensis.

  También un extraño y desconocido ejemplar de Echinocereus que bautizamos como Echinocereus omsiensis. Creo que también cogimos alguno más y unas cuantas piedras mágicas para el saco de poder.  En esto volvieron David y Risco de su reunión.  Pobrecitos, llevaban los ojos rojos, sin duda por el esfuerzo. Pero qué le vamos a hacer, dura es la vida del cactusero.


 El Dr. Risco, un monstruo de la Naturaleza.

  Así que comenzamos la bajada de vuelta al coche.  Sorprendentemente, nuestro Capitán cogió la mochila del exhausto Dr. Josetxu, e inició un vertiginoso descenso que nos dejó a todos completamente anonadados. Cuando él llegó al coche, nosotros aún andábamos a mitad de camino.  El Jefe nos comentó que era normal que un capitán diera ejemplo a su tripulación y alabó la destreza y agilidad del Dr. Risco quien brincaba cerro abajo cual muflón en celo.

  En fin, nos metimos en el coche, con el Dr. Oms como piloto, y partimos raudos en busca de una taberna donde saciar nuestra sed y comer algo, diciendo adiós al lugar donde perdimos nuestra virginidad cactusera. La verdad, entre la resaca y demás, estábamos deshidratados.

   

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