Afortunadamente, algunas cosas han
mejorado mucho. Estamos repartiendo estampitas de
nuestro Santo Patrón, San Selenicereus, con la imagen
del milagro en el anverso, firmadas por mí, y las
dádivas y limosnas han crecido un montón. Fijaos que
todos los días pasa un furgón blindado del banco para
recoger el dinero que nuestros fieles nos ofrecen.
Aleluya y gracias al Cristo por el milagro porque ya
tenía la VISA en números rojos. Ya veis,
pecadores, como Dios aprieta pero no ahoga.
Para celebrar los buenos tiempos de la
Misión, daremos una fiesta en la capilla la semana que viene.
Vamos a invitar a religiosos de la Secta del Dios del Amor, a
los de la Congregación de Jehová, en fin que será una fiesta
religiosa por todo lo alto y nos lo pasaremos bomba.
Y nada más por ahora, queridos devotos y
pecadores. Os dejo que acaban de llegar 5 autobuses y tenemos
que repartir las estampitas milagrosas por aquello de las
limosnas. Más vale prevenir que curar, no sea que desaparezca la
mancha de la pared y se acaben los buenos tiempos de bonanza
económica.
Recibid todos un casto abrazo de vuestra
servidora,
Sor Julieta